EL EDITORIAL: Uruguay: muestra de suicidios de humanidad. Urge replantearse el estilo de vida occidental
Nos vamos con nuestro editorial y cambiamos momentáneamente, porque volverá otra vez la invasión rusa en Ucrania, pero cambiamos y nos vamos a la Republica Oriental del Uruguay. Sí, porque se han disparado -no es una cosa nueva- pero se han disparado las alarmas de los suicidios entre adolescentes. Y de los suicidios e
Nos vamos con nuestro editorial y cambiamos momentáneamente, porque volverá otra vez la invasión rusa en Ucrania, pero cambiamos y nos vamos a la Republica Oriental del Uruguay.
Sí, porque se han disparado -no es una cosa nueva- pero se han disparado las alarmas de los suicidios entre adolescentes. Y de los suicidios en general, hasta el punto que es el país con más suicidios, uno de los más suicidas de este planeta. Con una tasa preocupante que conviene precisar, dentro de lo que es oficial:
“el 14 % de los adolescentes y jóvenes uruguayos manifestaron sentirse tristes o desesperados durante dos semanas seguidas ese año, al punto de dejar sus actividades habituales, mientras que el 3,5 % había pensado en quitarse la vida. En total, 117.000 y 29.200 chavales respectivamente.
Pero fíjense las cifras:
En 2021, según informa el Ministerio de Salud, 758 personas se quitaron la vida en Uruguay (3,4 millones de habitantes), de las cuales 203 tenían entre 15 y 29 años. Un año más, el suicidio fue la primera causa de muerte violenta en el país, duplicando las ocurridas por accidentes de tránsito u homicidios.
Es duro ¿no? Ya se sabía -hace tiempo- que Uruguay y Cuba ocupan los lugares más altos de suicidios, pero las cifras empiezan a ser preocupantes.
La cifra total representa una tasa de 21,3 suicidios cada 100.000 habitantes, la más alta de las Américas, junto con las registradas en Guyana y Surinam (el promedio mundial es de 10,5 suicidios cada 100.000 habitantes, el de España ocho cada 100.000). Y no se trata de una novedad en Uruguay: el fenómeno ha ido en aumento en los últimos 20 años. Trasciende, por ende, los innegables efectos de la covid-19 sobre la salud mental de la población.
JLP hay unas diferencias importantes. De 21,3 en 3 millones y pico de habitantes a 8/ 100000 en 46 millones de habitantes.
JLP Son datos que hay que añadir y le ha faltado decir que la guerra de Rusia y Ucrania
En 2021, más de 700 personas se quitaron la vida en Uruguay (3,4 millones de habitantes), de las cuales 203 eran jóvenes
https://elpais.com/planeta-futuro/2022-09-10/uruguay-ante-el-desafio-de-frenar-los-suicidios.html
JLP: Y la cuestión está -y es el motivo de nuestra reflexión- es que a la hora de pensar ¿por qué?, no se saben. Algunos se atreven a decir que no saben porque: el desempleo juvenil, los traumas, la falta de comprensión…. esa cantidad de tarantelas que se dicen, pero ninguna llega al núcleo. Mientras se organizan núcleos de prevención y ayuda, que como vemos -llevamos un seguimiento de 20 años- no han funcionado.
Traemos este fragmento del suicidio -de 21 y pico / 100 000 habitantes que es muy alto- como muestra de suicidios de humanidad. Sin saber por qué esa persona, -ese joven, sobre todo- decide quitarse la vida, habitualmente por ahorcamiento. Y es el doble de los accidentes de coche
La pregunta es ¿es evitable?, ¿es evitable?
En principio tenemos que contestar que si, pero si no sabemos las causas que llevan a ello…
Para nosotros la causa fundamental es el estilo de vida occidental que induce a una consciencia de fracaso, de nulidad, de depresión, de tristeza y de pérdida de salidas honrosas para la consciencia del individuo. Y ante eso, aparece la soledad y -con ella- la decisión del suicidio.
Quizás esto sea mucho abreviar las cosas, pero a la hora de buscar las causas, empezamos con el empleo, la familia… no, no, perdonen ustedes, todo eso está ahí. Pero todo eso que está ahí, es un asunto del estilo de vida. Si no se cambia ese estilo, los suicidios van a seguir campando igual. Vamos a seguir manteniendo compasiones de esas del grupo tal o cual, escucharlos, entenderlos, pero la decisión va a ser la misma, porque los problemas subyacentes siguen ahí.
Pasa como la pederastia en la Iglesia, mientras no se cambie el orden sacerdotal y se revise el voto de castidad la pederastia va a seguir. No es suficiente con pedir perdón o castigar a este o aquel, no, no.
Aquí pasa lo mismo: no es suficiente con poner consultorios y escuchas y ….no… es como si alguien -permítanme el ejemplo- tiene hambre, porque no ha comido y le hablamos de la comida y le decimos lo rico que esta el arroz, el pollo, los huevos, le enseñamos fotos… finalmente se muere de hambre.
Pues aquí pasa lo mismo, es decir no atendemos al problema fundamental que es el estilo de vida que ha desarrollado un adolescente: con el bulling, con la economía, con el mantenimiento, con el estudio, con los problemas de salud, con la covivencia de la familia o quien corresponda…. todo eso es un estilo de vivir y mientras eso no se ponga en tela de juicio y se analice, aparecerán situaciones así en niños y jóvenes que no hablan o hablan poco, que hay que sacarles las palabras con tirachinas, que son un poco raros, que están aislado, que no sabemos lo que les pasa…. y un dia aparece el gran disgusto. Y nadie sabe lo que ha pasado. Ni siquiera él lo ha podido decir. Y nadie se hace responsable. El padre no ha tenido nada que ver, la madre no ha tenido nada que ver, la convivencia familiar no ha tenido nada que ver….
Y ¡ojo! que este problema es más grave de lo que parece. Nos puede pasar a cualquiera. Porque cualquier piensa que está muy seguro y convencido que su hijo está muy bien. Pero ¿no le ves un poco callado?, ¿no les ves un poco retraído? ¿no le ves que tiene pocas amistades?, ¿no le ves un poco escurridizo? ¿no le ves un poco desconfiado?... todo eso “no le ves” tu padre, madre, sociedad, grupo social, lo habéis cultivado y no le habéis animado a abrirse, a conversar, a relacionarse, a convivir… Porque le habéis protegido como un huevo y no le habéis dejado salir del cascarón y le habéis hiper protegido y luego vienen los reclamos, luego vienen: “no me lo explico, no lo puedo entender, si este chico lo tenía todo”
¿No lo puedes entender? Vaya, vaya…
El problema, del suicidio en el adolescente y en el no adolescente, obedece sin duda a este estilo de vida tan rácano, tan violento, tan desconfiado, tan particularista y sectario. Y lo malo es que estamos todos metidos en ese agujero. Y cuando aparece la sorpresa, nadie se lo espera, no puede ser, no lo puedo creer, ¿cómo va a ser?
Ves al anatómico forense ahí está.
Mientras tanto, la sociedad mira para otro lado y se ocultan muchos suicidios y se atribuyen a enfermedades A , B o C y aquí nadie es responsable de nada
Nadie es responsable de nada: NI la familia, ni los amigos, ni el entorno, ni la sociedad, ni las exigencias, ni el bulling, nadie es responsable, nadie. Como dice el refrán: “entre todos lo mataron y el solito se murió”
Señoras y señores es un problema grave, severo, de humanidad. Tenemos que dejar de tener un comportamiento humano como el que se tiene, porque es favorecedor de sorpresas inabordables. Sorpresas que luego son insuperables
¿Cómo se supera -pregunto- cómo supera una familia el suicidio de un adolescente?
Pero ¿se puede superar? ¿Qué se le puede decir? Se puede echar la culpa a él de todo, ¡Pues vaya forma de superarlo ¿pero se puede superar? No. Se convierte en un problema insuperable
Tenemos en nuestras manos, -igual que pasa con el hambre- la posibilidad que eso no ocurra. Y para eso tenemos que crear condiciones a los adolescentes de movimiento, de capacitación, de apertura, de comunicación, de relación… que hablen, que se comuniquen, que digan, no que sean unas tumbas cerradas. Ese anticipo de tumbas cerradas, malo, malo: “es que es muy tímido es que es muy…” uyyy. Ahí a veces vienen las sorpresas luego
Y a veces sin llegar a estos dramas, vienen las depresiones, las angustias las inadaptaciones, las enfermedades… y una multitud de historias que -como siempre- la respuesta es: no me lo explico si era buen chico, ni me lo explico si es buena chica, no me lo explico si tiene muy buena familia
¿No se o explica usted? ¿No se explica usted que el niño ha vivido en unas condiciones inadecuadas? ¿no se explica usted que su padre y su madre han tenido conflictos muy serios? ¿no se explica usted que el niño ha sido secuestrado de su ambiente cultural y social? ¿no se explica usted que usted ha impedido deliberadamente que el niño se relaciones y se comunique, porque lo ha considerado como una propiedad privada? ¿No se explica usted que luego el niño no encuentre ninguna salida a sus ambiciones que usted seguramente no las conoce? porque usted le ha educado para que no diga nada, para que no hable con nadie, para que no se comunique.
Cuando él tiene una adolescencia difícil, con el primero que no se va a comunicar y al primero que no se lo va a decir, es al más cercano: al tío, al padre, la madre, al que le haya criado.
Es decir que sí, que se sabe por qué pasa: por ese estilo de vivir, que no se está dispuesto a corregir y luego nos llevamos la sorpresa ¿y a usted le extraña eso? 
Después de lo que le acabo de decir ¿le extraña que eso ocurra?
¿Ustedes creen que tiene sentido que un país como el Uruguay con tres millones y pico de habitantes tenga un índice de suicidios del 21 y algo?
¿Y nos creemos mejores que ellos porque tenemos 8 en vez de 21? No, no somos mejores.
En proporción, somos iguales o peores. La humanidad está metida ahí y no podemos echar balones fuera. “Esto le pasa a fulanito”… ¡ah! ¿a fulanito?
Hemos vivido tantas circunstancias de este tipo, como médico con pacientes y como personas con personas. Las suficientes como para decir: “no me lo explico” Espera, vamos a buscar la explicación, claro que te lo explicas. Lo que pasa es que no te lo esperas, no te lo esperas porque te desborda pensar en esa posibilidad. Pensar en eso, es impensable y no te lo esperas.
Ahí esta latiendo, latiendo y tu, usted, yo y el otro lo han cultivado. Y tenemos que tomar consciencia de que no podemos cultivar esas formas de vivir, que son las que -a la larga- crean este problema, que es un problema de especie. Y todos somos responsables, no es algo que le pasó a Fulanito, al amiguito o al otro. No, no, sino te ha pasado a ti, me alegro, pero eres candidato, no lo olvides.
Y en la medida en que no te ha pasado, mejora tu condición para que tu candidatura sea lo menos probable posible. Así de terrible, porque así lo vivimos los que vivimos y estamos en contacto con las personas, los que tenemos suficiente recorrido para verlo y las personas individualmente no quieren verlo:
.- eso le ha pasado a ese, a mi no me va a pasar….
.- ¿no? Vale, vale.
Tomemos consciencia y esto es un problema mundial. Hemos cogido la referencia del la Republica oriental del Uruguay por ser suficientemente pequeña y suficientemente llamativo el índice que cada vez que vamos al Uruguay, nos acordamos de este problema y te lo explicas menos. Pero si profundizas un poco mas, empiezas a explicártelo un poco mejor.
Problema mundial, tomemos nota
