EL EDITORIAL: Vacunas de Amor Papal
(Video Papa Francisco) (Trascripción) “ Con espíritu fraterno me uno en un mensaje de esperanza en un futuro ms luminoso. Gracias a Dios y al trabajo de muchos, hoy tenemos vacunas para protegernos del Covid 19. Ellas traen esperanza para acabar con la pandemia, pero solo si están disponible para todos y si colaboramos
(Trascripción) “Con espíritu fraterno me uno en un mensaje de esperanza en un futuro ms luminoso. Gracias a Dios y al trabajo de muchos, hoy tenemos vacunas para protegernos del Covid 19. Ellas traen esperanza para acabar con la pandemia, pero solo si están disponible para todos y si colaboramos unos con otros.
Vacunarse con vacunas autorizadas por las autoridades competentes, es un acto de amor y ayudar a que la mayoría lo haga, es un acto de amor. Amor a uno mismo. Amos a los familiares y amigos, amor a todos los pueblos.
El amor también es social y político, hay amor social y amor político, es universal. Siempre desbordante de pequeños gestos de caridad personal, capaces de transformar y mejorar las sociedades.
Vacunarse es un modo sencillo, pero profundo de promover el bien común y de cuidarnos los unos a los otros, especialmente los más vulnerables. Le pido a Dios para que cada uno pueda aporta su pequeño grano de arena, su pequeño gesto de amor. Por más pequeño que sea, el amor siempre es grande, aportar esos pequeños gestos, par un futuro mejor. 
Que Dios les bendiga y muchas gracias.”
Esto no nos lo podíamos perder. Es una nueva aportación de un nuevo especialista en epidemiología, en virología y fisiología cuántica, que es el Papa, Francisco. Señor Papa -con todo el respeto- no sabíamos que usted dominaba esa faceta, indudablemente gracias a sus asesores.
Pero nos ha llamado la atención -por la influencia que usted tiene- en 47 segundos 2 millones de personas han escuchado y visto este video. Indudablemente la influencia que usted tiene sobre la población es enorme y esta declaración -aunque ya anteriormente hay había hablado acerca del tema- pero declarar un ACTO DE AMOR el vacunarse, e inducir a otros a que se vacunen como un acto de amor… esto, nos deja un poco perplejos, un poco perplejos, si, si.
Yo creo que usted recuerda que Jesucristo -y usted es el vicario de Cristo en la tierra-no era precisamente muy obediente con las leyes autorizadas, no era un devoto del sanedrín, que en su tiempo eran los autorizados, los que mandaban. No era precisamente una persona socialmente “aceptadora”, sino más bien un radical de otras perspectivas. Eso por poner un ejemplo simple, de cercanía a la posición que usted ocupa.
El hecho de que usted diga que vacunarse es un acto de amor es una decisión -espero que haya sido muy pensada- pero… ¿esto significa que los que no se vacunan -porque creen que no deben de hacerlo, porque hoy también las autoridades competentes contemplan que es una actitud de libertad el vacunarse o no vacunarse- usted los condena? ¿ya no son amorosos? ¿ya no ejercen amor?
Nos parce muy de intromisión en un aspecto que -hoy por hoy- tiene unas lagunas y unos vericuetos de intereses económicos… usted nos habla también del amor “político” y amor “social” ¡por favor!, claro no es raro porque usted se olvida de la vicaría de Cristo, usted habla desde el estado del Vaticano. Y es un acto de amor. Cuesta trabajo.
Y ahora ¿los que no pueden vacunarse, porque no les llega?... aunque usted hace una alusión a que debe ser una cosa para todos, pero usted le ha dado a la vacuna una característica espectacular, increíble. ¡Decir que es un acto de amor el ponérsela e inducir a otros a que se la pongan! ¿Dónde está el libre albedrio que ustedes promulgan, como religión?
¿De qué forma usted puede que es absolutamente cierto que esto es lo mejor? ¿Usted no ha escuchado? Verá las noticias… la semana pasada en España tuvimos 104 muertos en residencia, todos vacunados. Es un ejemplo
Y estamos en la 5 ola en España y estamos a punto de llegar al 75% de vacunados.
Es decir, la vacuna está bajo una expectación importante.
Me sorprende que, en su declaración de amor por la vacuna, no haya recordado a las personas que han fallecido como consecuencia de la vacuna. Que no son ni uno ni dos, un porcentaje muy bajo, si desde luego, pero tenga usted unas palabras de amor, hacia los que amaban ese acto -como usted nos sugiere que vacunarse es un acto de amor- y que perecieron en la actuación.
Nos parece -de verdad- que recoger lo único que tenemos que, realmente, merece la pena como especie a lo largo del tiempo de permanencia de este planeta; lo único que tenemos como una sonrisa, que es sentir que me aman, el percibir que yo puedo amar a alguien… usted lo meta en la vacuna. No ¡por favor!, no nos haga este flaco favor. Pero ya nos lo ha hecho. “Lo ha dicho el Papa”
Ahora todos los feligreses que tenían dudas ya no las tienen, usted las ha despejado: se vacunarán
De verdad que esto es un golpe bajo al amor. Usted dice que vacunarse e inducir a los demás a que se vacunen es un acto de amor, es un golpe bajo al amor. No les da usted libertad de elección, cuando las leyes -ahora mismo- se la dan y no es obligatoria.
Indudablemente la presión social esta haciendo que sea obligatoria.
¿Y qué me diría usted si ahora le digo que los recién nacidos son la principal fuente de contagios? Los bebes, supongo que usted lo sabrá también. Antes se decía que no. Ahora son la principal fuente de contagio, probablemente no lo padezcan, pero no se sabe.
¿Qué me diría usted si le dijéramos que los principales editores de las revistas científicas -ente ellos Lancet- se quejan de la presión de los laboratorios, que les imponen trabajos científicos no valorables, no evaluables, con datos falsos? Y reciben tanta presión las revistas -Lancet, Science, etc- por parte de los laboratorios, para que publiquen trabajos, que no están relacionados ni con universidades, ni con entidades gubernamentales, sino con agrupaciones particulares, que unos científicos se encargan que haga tal trabajo, pero claro, que sea favorable para la farmacéutica.
Qué me dice de las presiones de las farmacéuticas para la tercera y cuarta dosis, que ya están implementando para la vacuna China Synovac. ¿No es una presión económica mediática grave?
Qué me dice de las ganancias que están obteniendo los laboratorios, con esta propaganda multimillonaria, a la que usted acaba de contribuir con estas declaraciones.
Supongo que estará informado de todo esto muy bien entonces ¿de que bando está usted? ¿esta en el bando de lo libertario?
Porque si -como creyente o como cristiano- siento que por mi salud, por mi criterio, por consejo de mi médico me dice que no me vacuna de momento ¿estoy cometiendo una infidelidad al amor? ¿no estoy siendo amoroso? ¿esto qué es?
Es que no deja usted ni un solo resquicio, de respeto, a los que -por razones varias, y hay suficientes razones- no quieren vacunarse. No es un gusto.
A todos nos encantaría confiar en la vacuna y a todos nos encantaría vacunarnos. Pero hay suficientes sospechas a corto plazo, que las estamos viendo como efectos secundarios; a medio plazo porque -ya lo estamos viendo a medio plazo que su capacidad inmunológica no es lo que se esperaba- y a largo plazo tenemos un oscuro panorama, de algo que llaman vacunas y usted sabrá que no es una vacuna, es un remedio. El concepto de vacuna es otro y no se ha aplicado aquí, se le llama vacuna como al tomate se le puede llamar albaricoque, pero no es un albaricoque, es un tomate.
Nos parece muy dura la alocución que usted ha tenido. Y suponemos que con toda su buena fe, no hay porqué dudar de su buena fe Pero muy dura, porque ha excluido a los que han ejercido la libertad que la ley les concede, que la administración les concede. Y usted ha declarado a vacunarse un acto de amor. De verdad, en serio… creo que le han informado muy muy recortadamente. No quiero pensar en implicaciones de índole extra-ordinario. Pero me atrevería a decirle que meditara -en el nombre del Soplo Crístico- meditara lo que ha dicho y -como algunas veces ha rectificado- rectifique, rectifique. Esto no es cristico, no es saludable lo que acaba de hacer. Cometer un delito contra el amor. Porque es un delito lo que usted ha hecho, decir que vacunarse es un acto de amor. ¡Por favor!
¡En fín!, hasta ahí, este es nuestro editorial de hoy que nos ha conmovido, como han podido escuchar; porque ya se entra a saco con todo. Se arrasa con todo. Y lo poco que nos puede quedar, que es esa pizca de sentir amor o admiración por alguien, por algo, usted nos lo quita de un plumazo. Y nos define la vacunación como un acto de amor. ¡Por favor!
Pero es lo que nos toca vivir a todos y … como usted dice que le pide a Dios que todos estemos bien, nosotros también rezaremos por usted. Para que el Espíritu Santo -que ustedes hacen gala de su creencia- les ilumine y les de una versión libertaria de lo que es el vivir y de lo que es el amar.
Y estamos así y esto constituye nuestra editorial. Y es una situación que -evidentemente- uno puede pasar por alto, sí lo puede pasar por alto. Pero es que las palabras del pontífice abarcan a más de 1000 millones de personas y añadidos; y a una cultura preponderante y dominante. Por eso bajo esas condiciones de dominio y preponderancia, él hace esas declaraciones.
Está claro que los pobres seguirán siendo… muy pobres.
