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EL EDITORIAL: VERGÜENZA EUROPA: MILES DE PERSONAS EN CONDICIONES IN-HUMANAS… ¿Y QUÉ SE HACE?... ¡NADA!!

Y hoy nuestro editorial nos lleva a Calais: “Infierno de frío y barro en la nueva jungla de Calais” Miles de migrantes se refugian en campamentos esperando la llamada de los traficantes para cruzar al Reino Unido. Las condiciones de vida son peores que las de cualquier campo de refugiados en África. JLP: informa Albert

1 comunicacionesY hoy nuestro editorial nos lleva a Calais:

“Infierno de frío y barro en la nueva jungla de Calais”

Miles de migrantes se refugian en campamentos esperando la llamada de los traficantes para cruzar al Reino Unido. Las condiciones de vida son peores que las de cualquier campo de refugiados en África.

JLP: informa Alberto Rojas enviado espacial a Calais

La señora Samira sabe que la ropa no va a secarse y aun así cuelga a diario pantalones, camisetas y calcetines de los cables que sostienen su precaria tienda cuando la lluvia le da un respiro.

- Tenemos que mantenernos limpios, con dignidad, aunque vivamos en este lugar. Todos los días hacemos esfuerzos por lavarnos con agua helada. Toda la familia.

- ¿Cuánto llevan en este lugar?CALAIS 1

- Varios días. Y mientras que sigamos aquí nuestras hijas y nosotros lo haremos como personas.

El lugar al que la señora Samira se refiere -traducida al inglés por su marido- está entre Calais y Dunkerque y fue el mismo del que partieron la mayor parte de las 27 personas que se hundieron en el Canal de la Mancha la semana pasada. Es un infierno de fango, humo y restos de comida podrida.

Se encuentra descendiendo de una carretera bajo un puente, entre vías muertas de un viejo ferrocarril y no tiene un nombre, pero la mayoría de ellos se refiere al campamento improvisado como "la nueva jungla", en referencia al gran campo que fue desmantelado hace unos años por el Gobierno.

Como la rotación es tan grande, ninguno de los nuevos pobladores del campamento conocía a los muertos, aunque todos han escuchado lo del hundimiento. "Sí, nos lo han contado. Eso hace que todos los que estamos aquí tengamos aún más miedo al mar. Además, me inquieta que crucemos de noche", dice Ahmed mostrando en el teléfono la noticia del hundimiento publicada en la BBC.

CALAIS 2Hace tan sólo unos días la policía desmanteló un asentamiento ilegal en la zona de Loon Beach y eso ha provocado que todos los inmigrantes que allí había se hayan escondido por toda la zona costera montando pequeños campamentos divididos en nacionalidades. En el que estamos, sobre estas vías de tren hay unas 200 personas procedentes del Kurdistán iraquí desprovistas de las cosas más básicas, como unas simples letrinas, acceso a agua potable o un punto de electricidad. Los inmigrantes deben defecar al aire libre, se lavan en la orilla del canal contiguo, cocinan y se calientan con una lumbre que acaba intoxicándolos de humo y caminan sobre un barrizal resbaladizo lleno de carros de supermercado abandonados y montañas de basura por todos lados.

Hablamos de un asentamiento en pleno corazón de la Unión Europea que es un auténtico agujero negro comparado con muchos campos de refugiados en territorio africano. El hambre es tan atroz que uno de los jóvenes anda rascando el arroz pegado de las sobras de una comida que se dejaron otros inmigrantes que abandonaron el campamento el día anterior camino de las playas para embarcar a la llamada de su traficante.CALAIS 3

Como novedad, acaban de llegar al campo dos niñas kurdas con parálisis cerebral en silla de ruedas a las que este reportero vio viajar en tren desde Lille. Sus padres esperan darles una mejor vida en Londres de la que tuvieron en su campo de desplazados del Kurdistán. Ambas tendrán que dejar su silla en tierra si los traficantes las embarcan camino al Reino Unido.

Pero si uno pensaba que era imposible encontrar un lugar peor para vivir, a unos kilómetros de allí nos topamos con el campamento de los africanos. Se trata de un grupo de unos 300 jóvenes procedentes de Sudán y Eritrea en su mayoría, en un bosquecillo dentro de la propia ciudad de Calais lleno de charcas y barro. A diferencia del campo de los iraquíes, aquí no hay familias ni mujeres, sólo jóvenes, casi adolescentes. Es difícil que, debido a la humedad del lugar, no padezcan ya infecciones pulmonares y otros males. Algunos de ellos tratan de calentar sus pies helados directamente sobre las llamas de un fuego improvisado. Todas sus ropas están mojadas. Van lavándose por zonas y tiritan de frío.

Los voluntarios del grupo Refugee Info Bus montan muy cerca un centro de recarga de móviles alimentado con generadores. Uno de ellos, español, se llama Álvaro Lucas y explica cómo parte de la comunidad local está volcada ayudando a los inmigrantes, mientras que otros no los quieren allí y tratan de impedir incluso el paso de su furgoneta. "Nos han puesto un gran montículo de piedras para que no les llevemos estos equipos de recarga", dice Lucas. El móvil es el objeto más importante que poseen estas personas. No sólo es la vía de comunicación con sus familiares que dejaron atrás o los que les esperan en su próximo destino, sino la herramienta que les permite contactar con los traficantes de personas, los que realmente marcan cómo, cuándo y a qué precio van a navegar.

CAAIS 4La asociación de Lucas comparte almacén y cocina industrial con otros grupos que proveen de necesidades básicas a los migrantes. Pero un recorte en las donaciones, provocado por las presiones políticas al otro lado del Canal, pone en peligro su labor.

Por la carretera de Calais hacia Dunkerque se aprecian otras pequeñas junglas aquí y allá en páramos batidos por el viento, dunas costeras, bosques pelados de hojas o viejas factorías abandonadas, donde los inmigrantes sobreviven entre la ferralla oxidada. En todos estos lugares el frío es el que manda. "No hay un lugar peor que este", dice Adbul, un chico de Jartum que trata de comer un trozo de pan duro pero ablandado por la lluvia que lo empapa todo.

Para todos ellos, tras salir de países en guerra o de situaciones de extrema pobreza o falta de oportunidades, después de varios meses de viaje pagando una fortuna de frontera a frontera a mafias sin escrúpulos, ya no hay vuelta atrás en este punto del mapa tan cerca del final, aunque eso suponga jugarse la vida en plena noche, con un frío que duele, adentrándose en un mar hostil en plena oscuridad.

https://www.elmundo.es/internacional/2021/11/28/61a3b6f7fdddff80b98b45e7.html

El reportaje es dramático y terrible y ¿qué se hace para ello? nada, nada. Estamos hablando de miles de personas y fíjense las condiciones que nos relatan. ¿QUÉ SE HACE?: NADAecuensta inmigrantes

Y lo poco que pueden hacer que es ponerles un poco de energía para que recarguen los móviles y les llamen -sobre todo las mafias- y tengan alguna noticia de algún posible transporte… lo impiden los vecinos de por allí. Unos quieren ayudar y otros no quieren ayudar

Y saben que 27 han naufragado pero, insisten y se fían ¡increíble!.

Nos han preguntado hoy qué motivos había para pensar en la Sexta extinción y no hemos mencionado la emigración, aposta par no alargarnos, porque había índices de destrozos más llamativos. Pero éste es uno de actualidad candente y patente en Europa. Fíjese con qué cuidado tratan los franceses a los emigrantes, sin ningún cuidado. ¿Con qué cuidado los tratan los ingleses? Los van a devolver.

Mientras tanto las mafias están ahí, las dejan y no las dejan los gobiernos. No somos bobos, no creemos que ellas trabajan y birlan a la policía, no. Aquí nadie birla a nadie. Aquí los principales asesores de estas embarcaciones son los propios gobiernos, no nos engañen por favor, los propios gobiernos en sus diferentes estratos: policías, guardias…lo que sea, porque si no, no tiene sentido.

No se invierte ni un solo céntimo en esos países de hambre, falta de recursos, falta de medios, guerra, dictaduras… y claro, tienen que huir

Y una vez que huyen nadie depara en ellos. Hasta hace un momento -que sigue igual de grave- estaban los emigrantes ente Polonia y Bielorrusia. Ahora el lugar de moda de tragedia es Calais. Y ahí vemos cómo los jóvenes sonríen y los niños también

¡Que terror! Y todos mirando para otro lado, ¡increíble, pero cierto!

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