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EL EDITORIAL. Bomba en Nagasaki: No hay que olvidar, para así influir en que no se repita

Comenzamos hoy nuestro Editorial con un vídeo del cual les transcribimos a continuación una parte de lo que en él se dice: “Tres días después, y conocidos los terribles efectos de la primera bomba atómica, Estados Unidos, haciendo gala de una crueldad sin límite, vuelve a lanzar otra bomba, esta vez de plutonio, sobre

 

0000 COMUNICAComenzamos hoy nuestro Editorial con un vídeo del cual les transcribimos a continuación una parte de lo que en él se dice:

“Tres días después, y conocidos los terribles efectos de la primera bomba atómica, Estados Unidos, haciendo gala de una crueldad sin límite, vuelve a lanzar otra bomba, esta vez de plutonio, sobre Nagasaki. El número de muertes instantáneas superó las 50.000.

Japón, totalmente noqueado por estos salvajes actos de barbarie, decide entregarse en manos de Washington.

Si sumamos el número de personas que murieron de forma instantánea por las explosiones, y las que murieron durante los años siguientes como consecuencia de la radiación, el número de víctimas mortales ascendería a más de 250.000.

El objetivo del lanzamiento de las bombas atómicas, sin previo aviso, y sobre población civil indefensa, no era el de poner punto y final a la II Guerra Mundial como tantas veces se nos ha repetido para justificar este salvaje crimen. El verdadero objetivo de los Estados Unidos era poner bajo sus órdenes a las islas japonesas, evitar un largo proceso de negociaciones de paz que podría haber hecho que los soviéticos tomaran posiciones en el Pacífico y, sobre todo, demostrar al mundo el destino que les esperaba a aquellos países que osaran oponerse a los intereses estadounidenses.

20190809 naga 2[Mensaje del presidente Harry S. Truman el 6 de agosto de 1945 justificando el atentado]:

“Hace poco rato, un avión norteamericano lanzó una bomba sobre Hiroshima y destruyó su utilidad para el enemigo. Esa bomba tenía una potencia superior a 20.000 toneladas de T.N.T.

Los japoneses empezaron la guerra desde el aire en Pearl Harbour, y ahora les hemos pagado con creces, y el final todavía no ha llegado.

Con esta bomba hemos añadido un nuevo y revolucionario incremento en destrucción, a fin de aumentar el creciente poder de nuestro ejército. En su forma actual, estas bombas se están produciendo, e incluso están en desarrollo otras más potentes.

Es una bomba atómica; significa aprovechar el poder básico del universo. La fuerza de la que extrae su poder el Sol se ha lanzado contra quienes llevaron la guerra al Lejano Oriente.

Hemos gastado más de dos billones de dólares en el mayor avance científico de la historia, y hemos ganado.”

Ver aquí el vídeo: Hiroshima y Nagasaki 6 de Agosto 1945 - Lanzamiento de la Bomba Atómica

Hoy, nuestro Editorial no puede ser otro. Después del Editorial del 6 de agosto hay que recordar a ‘Fat Man’, la bomba atómica que se “derramó” (para ser dulces) sobre Nagasaki.

Al igual que ocurrió con otros precedentes el 6 de agosto, la devastación fue terrible. Entre 50.000 y 60.000 personas murieron inmediatamente, y después los que vinieron como consecuencia de la radiación.

Una vez más, después de lo que nos dicen en este pequeño video, tenemos que resaltar que en el Proyecto Manhattan, la prioridad –por supuesto- no era militar. La prioridad era castigar el orgullo, la dignidad, de forma de pensar y de sentir japonesas. En ningún caso se planteó un factor humanitario. Hay certeros informes que plantean que, tanto los científicos como los técnicos, como los políticos, como los filósofos que participaron en la decisión de Hiroshima y Nagasaki, en ningún caso se plantearon razones graves, problemas humanos. ¡Para nada! Lo que sí se plantearon es que “hiriera profundamente” el espíritu japonés.

Y eso solo se podía hacer en ciudades donde hubiera un cumulo de personas, que no hubiera entrado muy específicamente en la guerra y hubieran sido bombardeadas (y por eso se seleccionaron estas dos ciudades), para que así todo el pueblo japonés se diera cuenta de la supremacía, y de esa forma tan terrible de derrota que sufrieron.

En fin, ahora que en estos dos últimos días ha habido un escape (que no se sabe de qué tipo o hasta qué punto) radiactivo en Rusia, en una fábrica de misiles, todo este recuerdo de Hiroshima y Nagasaki se hace todavía más increíble.

En principio la ciudad que iba a ser bombardeada esta segunda vez con ‘Fat Man’ no era Nagasaki, pero las malas condiciones climáticas de la otra ciudad (Kokura) hicieron que durante la marcha se cambiaran los planes.

Tenemos que decir que, por estas casualidades, la primera vez que hicieron una pasada y no consiguieron bombardear, las autoridades japonesas dieron la alarma de bombardeo. La primera vez. Pero la segunda vez, cuando ya se iba a realizar el bombardeo, no hubo alarma. Toda la población estaba desprevenida.

20190809 nagaTodo se confabula cuando las fuerzas se hacen tan soberbias, poderosas y esperemos que irrepetibles. El caso es que el capitán Kermit Beahan, viendo que tenía control visual sobre el objetivo, como había sido ordenado se dispuso a soltar la bomba a las 11:01. Cuarenta y tres segundos después la bomba hizo explosión a 469 metros de altura sobre la ciudad, y a casi 3 kilómetros de distancia del epicentro planeado originariamente. La explosión se confinó al valle Urakami, y la mayor parte de la ciudad fue protegida por las colinas cercanas. La explosión resultante tuvo una detonación equivalente a 22 kilotones​ y generó una temperatura estimada de 3900 grados Celsius y vientos de 1005 km/h.

Lo demás es terror y continuación del mismo.

Así queremos recordar este 9 de agosto, para que la memoria de la historia de la humanidad permanezca alerta, y que repase todo lo que se sabía y todo lo que fue el Proyecto Manhattan, para ver hasta qué punto la obnubilación de la guerra y el ganarla (aunque ya la habían ganado) obcecó la mente de tantas personas. ¡Tantas personas!

Se da la curiosidad de que la primera ciudad elegida para herir el sentimiento japonés fue la ciudad de Kioto. ¡Fíjense! ¿Por qué? Porque tenía muchos templos, porque era casi toda de madera, y ello les iba a afectar mucho. Esa era la razón. Pero… ¿por qué se desechó Kioto? Pues resulta que se desechó porque uno de los consejeros había estado años antes en dicha ciudad con su mujer, y tanto a ella como a él les encantó Kioto (por sus parques, por sus jardines, sus casas de madera, sus templos…). ¡Y le dio pena que todo eso se destruyera! Influyó tanto esta opinión que, a ultimísima hora, se cambió Kioto por Hiroshima. ¡A ultimísima hora! Y la influencia de lo que pensaba este asesor fue muy fuerte pero, fíjense ustedes, era donde más iba a herir el sentimiento japonés, no obstante… lo que definitivamente decidió que ese no era el objetivo fue que la ciudad tenía pocos habitantes. ¡Querían que muriesen más habitantes! Esto es lo que cuentan las crónicas de la época del Proyecto Manhattan. ¡Fíjense en el porqué de la elección! ¡Qué detalle!

Es igual que el detalle por el que acordaron (las tropas de ambos bandos en la Guerra Civil española) no bombardear las Bodegas de Jerez (Sherry), no bombardear la zona de la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre, y no bombardear la Colección de Relojes del Palacio de Oriente. Esos objetivos permanecieron intactos. No se tocaron, y eran puntos estratégicos. Desde luego, gracias por no tocarlos, pero esto demuestra que, cuando se quiere proteger alguna cosa, incluso en plena guerra, se hace. Es igual que el Führer (Hitler) que no quiso bombardear Paris porque ‘amaba’ lo que allí había.

En fin, hay miles de detalles. Lo importante es que debe quedar en nuestro pensar ese acontecer para que esté en el presente y así, en alguna medida, todos influyamos para que los que tienen la responsabilidad de tomar este tipo de decisiones lo piensen mucho más que los del Proyecto Manhattan.