EL EDITORIAL. Ya está aquí, ya llegó el petro... y Venezuela, cada vez peor
Nuestro momento Editorial nos lleva a la criptomoneda. Sí, señores. La noticia aparecida en el diario El Mundo nos dice lo siguiente: “Venezuela lanza el petro, una criptomoneda ligada al petróleo”. Y añaden –porque todo dictador no puede quedarse callado y tranquilo-: "Asistimos a los últimos días del dólar". ¡Ojo!, ¿
Nuestro momento Editorial nos lleva a la criptomoneda. Sí, señores. La noticia aparecida en el diario El Mundo nos dice lo siguiente:
“Venezuela lanza el petro, una criptomoneda ligada al petróleo”.
Y añaden –porque todo dictador no puede quedarse callado y tranquilo-:
"Asistimos a los últimos días del dólar".
¡Ojo!, ¿eh? No se queda en tonterías. “Asistimos a los últimos días del dólar”…
“El petro, criptomoneda de la Venezuela revolucionaria, se presentó en sociedad de madrugada, dispuesto a recaudar fondos para las agotadas arcas bolivarianas cuando solo quedan dos meses para las elecciones presidenciales. El proceso iniciado ayer contempla la emisión de 100 millones de petros, con una preventa que tiene dos fases: la privada, puesta en marcha ya, por 38,4 millones, y la pública, programada para el 20 de marzo, que contempla la venta de 44 millones, más los 17,6 millones que se queda el Estado.
Maduro anunció este martes (¡atención!) que la preventa del petro alcanzó los 596 millones de euros desde su activación, la medianoche del lunes, hasta las 20.00 hora local de este martes (00.00 GMT). "Son las 20.32 (00.32 GMT) minutos del 20 de febrero y hemos logrado una intención de comprar en la preventa por el orden de los 4.777 millones de yuanes (...), (YUANES, o sea, ya sabemos quién quiere comprar…) 596 millones de euros, 735 millones de dólares", anunció Maduro en el acto de lanzamiento de su oferta inicial.
"¡Nos ayudará a ponerle un parado al cerco financiero que nos quieren imponer desde afuera! Con el petro sumaremos una gran victoria ante nuestros adversarios, para la felicidad de nuestro pueblo", adelantó Nicolás Maduro antes del lanzamiento. El petro nace con un valor equivalente al barril de petróleo venezolano (por debajo de 60 dólares) y con la novedad de contar con el respaldo de las reservas de la Faja del Orinoco, las más ricas del planeta”.
(Pero con un petróleo tan denso, que hoy por hoy es inviable. Pero… bueno, ¡ahí está!).
“El chavismo espera que al proceso de compra de sus petros acudan inversores de Oriente Medio, de Rusia, del resto de Europa y América, a los que se unirían los cientos de empresarios boliburgueses desparramados por el mundo, principales beneficiarios del asalto a las arcas públicas del país. "La venta exclusiva de la criptomoneda en las casas de cambio se hará a través de bolívares. Con eso estamos presenciando los últimos días del dólar", explicó Carlos Vargas, superintendente de criptomonedas nombrado por Maduro.
Frente al exagerado optimismo del gobierno se levanta un muro de incertidumbre desde la comunidad financiera internacional y desde el interior del país. Primero porque el petro ya nace en ilegalidad, al no estar aprobado por el Parlamento. Y segundo por las dudas en torno al derecho de propiedad de la criptomoneda. En el Libro Blanco de la nueva moneda virtual no se explica tampoco cómo será efectivo el respaldo de las reservas petroleras”
¡Increíble!
"Estamos ante una emisión de deuda altamente peligrosa, se asemeja más a un bono de la deuda pública", denunció el diputado José Guerra, antiguo funcionario del Banco Central de Venezuela, recordando también las inmensas dificultades que encuentra el gobierno para pagar su deuda externa, lo que ha provocado varios “defaults” (cesación de pagos).
"No puede ser considerado una moneda a pesar de que pueda emplearse como medio de pago. Es una operación de crédito público pues a través del petro la República obtendrá recursos mediante un financiamiento reembolsable", añadió el jurista José I. Hernández.
Las suspicacias en torno al petro van más allá. "Será controlado en vez de libre, y la confianza (en él) radicará en un gobierno y no en una red de todos los participantes", (que es así como se crean todas las criptomonedas: libres, se basan en la mutua confianza, pero no radican en un gobierno) advirtió José Antonio Gil Yepes, director de Datanálisis.
El criptoactivo de la revolución llega además en el peor momento histórico para el bolívar, la moneda nacional pulverizada por la hiperinflación, que en 2017 superó el 2.600% cuando un país vecino como Colombia cerró con 4,09%. La tendencia de las últimas semanas adelanta que en 2018 los precios subirán por encima del 10.000%.
Desde la Asamblea Nacional se ha deslizado que el gobierno prepara una nueva mega devaluación, que consistiría en quitarle tres ceros a los billetes, tal y como ya hizo Hugo Chávez en 2008. Las desorbitadas cifras que se pagan a diario, desde medio millón de bolívares por un cartón de huevos hasta 13 millones por un neumático nuevo, sumado a la escasez de efectivo”.
Pero esto no es todo. Siguiendo con Venezuela, además de la criptomoneda, en el diario El País, nos dicen:
“El chavismo propone adelantar las elecciones legislativas. El oficialista Diosdado Cabello solicitará a la Asamblea Nacional Constituyente la celebración de los comicios parlamentarios el mismo día de las presidenciales”.
¡Otro golpe de Estado! Y más datos aparecidos también en otro artículo del diario El País:
“Las remesas, el salvavidas financiero de miles de venezolanos. Muchas familias dependen de las divisas enviadas por parientes en el extranjero ante la incontrolable devaluación del bolívar y la hiperinflación”.
Así estamos, y esto no tiene perspectivas de madurar porque fíjense en lo siguiente:
“Más de 550 mil venezolanos se han establecido en Colombia con visa o sin papeles. La diáspora también ha crecido en Estados Unidos, España, México, Argentina, Panamá, Perú, Ecuador y Chile. El sociólogo Tomás Páez, coordinador de estudios migratorios, ha indicado que dos millones 800 mil venezolanos han emigrado a 91 países del mundo. Más de la mitad lo ha hecho en los últimos dos años”.
Estamos hablando de una cifra seria, dada por una persona seria. ¿Así va a seguir usted, señor Maduro? ¡Buena suerte nos espera!