EL GOLPE DE ESTADO DE MADURO CONSOLIDA UNA 'DICTADURA JUDICIAL'
Tal como adelantábamos ayer, a propósito de la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ), han empezado a saltar las consecuencias. El señor Henrique Capriles, el líder opositor, que casualmente se encontraba fuera de Venezuela ha dicho que “En Venezuela se ha dado un madurazo” (haciendo un juego de
Tal como adelantábamos ayer, a propósito de la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ), han empezado a saltar las consecuencias.
El señor Henrique Capriles, el líder opositor, que casualmente se encontraba fuera de Venezuela ha dicho que “En Venezuela se ha dado un madurazo” (haciendo un juego de palabras con el golpe de Estado: golpazo y madurazo). Y ha llamado a la comunidad internacional para salvar la democracia en su país.
Evidentemente, no se ha hecho esperar la respuesta de condena de la comunidad internacional, como es el caso de EE. UU. , de la Unión Europea (UE), o de la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo secretario general, Luis Almagro, ha pedido activar la ‘Carta Democrática’, y exige unas elecciones. En palabras de Almagro, “de una dictadura se sale por elecciones”.
Recordemos que la ‘Carta Democrática’(1) es algo que se consiguió con mucho esfuerzo en los años 70, 80 e incluso parte de los 90 del siglo XX pasado, de las dictaduras militares que había en Suramérica para dar un salto a la democracia. y recordemos también que aquí, en España, el partido Podemos no ha condenado este tema. Pero las cosas son como son.: si juegas al juego democrático, tienes que atenerte a sus normas.
La división de poderes o división de las funciones del Estado (que viene articulada desde los principios filosóficos de la obra de Montesquieu, que decía que en cada Estado hay tres clases de poderes: el poder legislativo, el poder ejecutivo, y el poder judicial, base y fundamento del estado de derecho actualmente) se ha visto claramente alterada en Venezuela. Se ha quebrantado el orden democrático puesto que, evidentemente, ahora solo es Maduro el que decide.
Mariano Rajoy ha dicho que si se ataca la división de poderes, se acaba la democracia.Ahora toca esperar y ver por dónde sale y cómo responde la comunidad internacional ante este reto.
Evidentemente, nos da la sensación de que, como en el chiste, “Estábamos al borde del abismo… y hemos dado un paso adelante”. No sabemos si lo que busca Maduro es que haya una intervención exterior, o que él se marche y tenga que justificarse diciendo que “fue un montaje para echarme y tuve que buscar una salida”… La verdad es que no sabemos.
Seguramente nuestro Señor Asesor, J.L.Padilla, en el programa Impresiones hoy del próximo domingo lo expondrá y desmenuzará mucho más, para darle toda la trascendencia a esta noticia.
Se ha llamado a la población a salir a la calle a defender la democracia… Esperemos que la sensatez permita mantener la calma, y que el pueblo venezolano siga buscando una salida que no suponga la violencia (como nos decía en la entrevista del pasado sábado don Lope Padilla), porque cuando la violencia se desata, se sabe cómo se empieza, pero nunca cómo se termina.
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(1) La Carta Democrática Interamericana, aprobada el 11 de septiembre de 2001, en sesión especial de la Asamblea de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Lima, Perú, es un instrumento que proclama como objetivo principal el fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática, al establecer que la ruptura del orden democrático o su alteración, que afecte gravemente el orden democrático en un Estado (País) miembro, constituye "un obstáculo insuperable" para la participación de su gobierno en las diversas instancias de la OEA.
La Carta Interamericana implica en lo político, el compromiso de los gobernantes de cada país con la democracia teniendo como base el reconocimiento de la dignidad humana. En lo histórico, recoge los aportes de la carta de la OEA. En lo sociológico, expresa la demanda de los pueblos de América por el derecho a la democracia y en lo jurídico, aunque se trate de una resolución y no de un tratado, es claro que no es una resolución cualquiera, porque fue expedida como herramienta de actualización e interpretación de la Carta Fundacional de la OEA, dentro del espíritu del desarrollo progresivo del derecho internacional.