EL JAMES WEBB NOS REVELA UN UNIVERSO QUE NOS DESBORDA
Y nos vamos a la ciencia para darnos un recreo. Puesto que hoy era el aniversario de la inauguración del telescopio Hubble, nos vamos al telescopio James Webb: Ni galaxias, ni errores: el telescopio James Webb revela que unos enigmáticos puntitos rojos son agujeros negros Un estudio aclara la naturaleza de estos cuerpo
Y nos vamos a la ciencia para darnos un recreo. Puesto que hoy era el aniversario de la inauguración del telescopio Hubble, nos vamos al telescopio James Webb:
Ni galaxias, ni errores: el telescopio James Webb revela que unos enigmáticos puntitos rojos son agujeros negros
Un estudio aclara la naturaleza de estos cuerpos teóricamente imposibles descubiertos en el universo primitivo.
Nadie los estaba buscando, pero aparecieron. En 2023, el telescopio espacial James Webb detectó una extraña familia de cuerpos astronómicos: pequeños puntos rojos que, por su madurez, no deberían estar ahí. Era como encontrar un centro de ordenadores cuánticos en plena Edad de Piedra. Tras una larga investigación, un nuevo estudio publicado este miércoles revela que no son galaxias gigantescas, sino agujeros negros supermasivos ocultos tras una nube de camuflaje.
“Creemos que hemos resuelto el enigma”, explica a este diario Vadim Rusakov, astrónomo ruso de 29 años y primer firmante del estudio, que se publica hoy en Nature, referente de la mejor ciencia mundial. Su equipo ha analizado en detalle las observaciones del espectro lumínico de una docena de estos cuerpos obtenidas por el James Webb.
“Pensamos que estos agujeros negros están envueltos en una espesa crisálida de gas que les hace parecer rojos, y que esconde el agujero negro en su interior”, detalla Vadim en una entrevista por correo electrónico. “Hasta ahora no podíamos verlos debido precisamente a ese espeso huevo gaseoso”, añade el astrónomo de la Universidad de Manchester (Reino Unido).
Hasta ahora se entendía que estos cuerpos eran galaxias que tenían más estrellas que la Vía Láctea, donde habitamos los humanos —unos 100.000 millones—. Pero ese nivel de desarrollo era difícil de cuadrar con el hecho de que algunas de estas galaxias databan de fases muy iniciales de la historia del universo, cuando tenía un 5% de su edad actual.
La otra posibilidad era que se tratase de agujeros negros supermasivos, como los que hay en el centro de casi todas las galaxias. Pero en este caso su masa resultaría varios órdenes de magnitud mayor de lo concebible. Además, estos agujeros negros no expulsaban sus característicos chorros de rayos X y señales de radio. Más aún, no eran azules, como aparecen muchos agujeros negros supermasivos debido a la luminosidad del gas que da vueltas a su alrededor, sino rojos.
El equipo encabezado por Rusakov se ha centrado en analizar el espectro lumínico producido por el elemento más simple del universo, el hidrógeno. “Por primera vez hemos podido ver dentro de esta envoltura de gas, y lo que hemos descubierto es que gran parte de ella está ionizada, es decir, tiene muchos electrones libres. Estos electrones dispersan la luz y hacían que los agujeros negros parecieran más evolucionados de lo que realmente son”, detalla Vadim.
El trabajo ha recalculado la masa de estos cuerpos, y obtiene valores de entorno a un millón de estrellas como el Sol. Es unas 100 veces menos de lo que se calculaba en estudios anteriores, lo que los hace más digeribles para los modelos cosmológicos actuales.
JLP aquí cada uno que investigue le puede dar 100 veces más, 200 veces más, 1000 veces más… porque estamos hablando de dimensiones y proporciones que realmente nos desbordan