EL MISTERIO DEL HELICOPTERO DEL GADITANO RANCHO ORTIZ
Esta noticia es “graciosa”… A un juez le desaparece un helicóptero. Sí, señores. El titular del diario El País dice lo siguiente: “Al juez le desaparece un helicóptero. Justicia se enfrenta a una demanda de indemnización de 153.000 euros por la inexplicable sustracción de una aeronave. "¿Cómo pudo desaparecer de un día
Esta noticia es “graciosa”… A un juez le desaparece un helicóptero. Sí, señores. El titular del diario El País dice lo siguiente:
“Al juez le desaparece un helicóptero. Justicia se enfrenta a una demanda de indemnización de 153.000 euros por la inexplicable sustracción de una aeronave.
"¿Cómo pudo desaparecer de un día para otro un artefacto tan grande?". Tere se ríe a las puertas del bar El Frenazo, en Los Badalejos, término municipal de Medina Sidonia (Cádiz). Le parece surrealista lo sucedido con el helicóptero del cercano rancho Ortiz. El entonces juez Baltasar Garzón decomisó el aparato en 2008, ante la sospecha de que había transportado droga, y lo precintó en ese rancho. Pero alguien lo sustrajo. El Ministerio de Justicia se enfrenta ahora a una demanda de indemnización de 153.000 euros (la nave era de segunda mano, de finales de los sesenta, y propiedad de la firma alemana Condor) por su inexplicable desaparición”.
“Antonio, camarero de otro bar cercano al rancho Ortiz, La Cabrala, recuerda haberse despertado varias madrugadas con latidos de aspa, salir a la puerta de su casa a ver de dónde salía ese ruido y observar bajo la luna una enorme sombra oscura que se colaba bajo cables de alta tensión con la panza casi pegada al secarral. Y luego se perdía con dirección a la vaguada que abriga el rancho. “Iba sin luces, muy cerca del suelo, una temeridad. Debía tener un buen piloto”, aventura Antonio”.
Pues… ¡Se ha perdido!
“El aparato desapareció del lugar antes de que estuviese listo el papeleo para trasladarlo a un depósito de Cádiz”.
Pues ya saben: si quieren hacer desaparecer un helicóptero, tráiganlo a Cádiz, y en un abrir y cerrar de ojos… ¡desaparece!