EL NUEVO MAPA AZUL PRECISARÁ DE LA ‘NUEVA’ EXPERIENCIA DE LOS ACUERDOS Y LOS PACTOS
La mayoría de las noticias en la prensa española confluyen en los resultados de las elecciones municipales celebradas ayer. Visto el mapa político resultante, la mayoría “general” le ha correspondido al Partido Popular (PP) –aunque ha perdido más de dos millones largos de sufragios, lo que le ha supuesto la pérdida de
La mayoría de las noticias en la prensa española confluyen en los resultados de las elecciones municipales celebradas ayer.
Visto el mapa político resultante, la mayoría “general” le ha correspondido al Partido Popular (PP) –aunque ha perdido más de dos millones largos de sufragios, lo que le ha supuesto la pérdida de la mayoría absoluta en prácticamente todo el territorio-, pero el mapa sigue siendo básicamente ‘azul’. Sigue siendo el partido más votado, con casi medio millón de votos más que el Partido Socialista O-lo-que-sea Español (PS?E), el segundo más votado.
El PP obtuvo el 27,02% de los votos (algo más de 10 puntos por debajo de lo obtenido hace cuatro años) y el PS?E obtuvo el 25,02% (dos puntos y medio menos que en 2011). El abstencionismo alcanzó el 35,07% de los casi 35 millones de electores que estaban convocados a las urnas.
Los votos de las mayorías perdidas se han ido a los nuevos partidos emergentes surgidos en los últimos tiempos: Ciudadanos, Podemos, Ahora Madrid, Barcelona en Comú, Marea Atlántica, Compromís, etc.
Por supuesto, en sus comparecencias ante los medios de comunicación, todos los líderes de los partidos han dicho que han ganado. Todos los partidos dicen que sus resultados han sido ‘maravillosos’, ‘fantásticos’, ‘mejores que nunca’, etc. Es decir, su propaganda política continúa.

Esta nueva situación va a hacer posible que, salvo en los municipios pequeños donde un partido puede haber tenido la mayoría, en las grandes ciudades y a nivel de gobiernos autonómicos no quedará más remedio que PACTAR…
A este respecto, podemos poner el ejemplo de la ciudad de Valencia, donde la que fue alcaldesa durante los últimos 24 años, la señora Rita Barberá, ahora está muy enfadada porque no ha sido reelegida con mayoría absoluta. ¡Tendrá que pactar!, y muy probablemente en dichos pactos se llegue a la conclusión de que otra persona distinta (tal vez Joan Ribó de Compromís) será el nuevo alcalde...
Otro ejemplo es del de Madrid, donde probablemente la señora Esperanza Aguirre no será la nueva alcaldesa (sustituyendo a su colega de partido Ana Botella), y tras permanecer el PP en el poder desde 1991, ahora será otra mujer, Manuela Carmena (del partido Ahora Madrid), la nueva alcaldesa...
¡Ahora empiezan los pactos!
Y lo que es verdaderamente curioso de observar es que, a pesar de que todos digan que los resultados son estupendos y de que su propaganda política continúe, ahora se ve a los políticos con una enorme INcapacidad para pactar. ¡Casi nadie sabe con quién va a pactar!
Esto es una nueva y curiosa experiencia. Una vez perdidas las mayorías absolutas, si se quiere gobernar en este país se va a tener que pactar, y si no se hace, la situación será ingobernable (véase el caso de Susana Díaz en Andalucía, que hasta ahora no ha pactado y no ha conseguido ser envestida presidenta).
Esto podría llegar a ser una maravilla porque permitiría que nos dejasen tranquilos a los ciudadanos de a pie... Por lo tanto, por favor, ¡no pacten! No pacten, sino que discutan, reúnanse en comisión permanente, hablen, etc. y no lleguen a pactar. Mientras tanto, los ciudadanos de a pie haremos lo nuestro: vivir de la mejor forma posible resolviendo nuestros asuntos, cuidando de todo (porque todo es necesario), investigando… ¡Qué maravilla! Podrían declarar un ‘año sabático sin Gobierno y sin pactos’. Estaríamos todos contentos, incluidos los políticos, que estarían felices porque estarían reunidos con mucha frecuencia (con las dietas correspondientes y esas cosas), pero no podrían sacar leyes, normas y todas esas cosas que lo único que consiguen es amedrentar al ciudadano. Sería un alivio. Una dosis de desintoxicación de miedo es algo que creemos que todos necesitamos, por lo tanto nos alegraría mucho que no pactaran.

En el caso de que lleguen a pactar –que se supone que es lo más probable-, como no hay mayorías, cada vez que se les ocurra hacer alguna cosa, tendrán que ponerse de acuerdo. Se supone que las decisiones serán más equilibradas, más equitativas, menos dictatoriales.
La democracia "dictatorializada" ahora mismo se ha terminado, y esto es un recambio generacional importantísimo que, ¡ojalá!, continúe durante todo el tiempo que dure el sistema de elecciones; ¡que nunca más vuelva a haber mayorías absolutas, que haya que pactar inevitablemente!
Normalmente, para hacer las cosas uno tiene que hablar con el vecino de al lado, de arriba, de abajo, etc. para acordar algo que sea beneficioso para a comunidad. “Para acordar algo beneficioso para la comunidad”... ¿no?
¡Enhorabuena a los votantes!, han conseguido crear tal clima de inestabilidad que vamos a poder vivir más tranquilos.