EL PAPA PONE SOBRE LA MESA LOS MUERTOS Y MÁRTIRES (DE LA IGLESIA) POR EL ELN
La jornada papal en Colombia está que se sale. Todo el mundo quiere vivir con el Papa; todo el mundo en Colombia se ha convertido al catolicismo (las parroquias llenas, las misas llenas). Se han congregado más de un millón de personas en una concentración y ha aprovechado para nombrar beato a un obispo, al obispo de Ar
La jornada papal en Colombia está que se sale. Todo el mundo quiere vivir con el Papa; todo el mundo en Colombia se ha convertido al catolicismo (las parroquias llenas, las misas llenas). Se han congregado más de un millón de personas en una concentración y ha aprovechado para nombrar beato a un obispo, al obispo de Arauca Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, mártir asesinado hace 28 años por el ELN (Ejército de Liberación Nacional).
No nos parece el mejor momento para canonizar a una persona, en el momento en el que se están produciendo estas conversaciones. Es una implicación tan directa, tan sensible a la comunidad humana, en este hombre (que sin duda por el currículum: hizo tres internados, hizo un centro especial para el desarrollo y la cura de enfermedades tropicales, para indígenas, para indigentes, etc.) y que nadie se explica por qué aquel atropello tan atroz que le costó la vida. Lo cierto es que todo se ha aprovechado para decir, además de ese obispo, que otro sacerdote (Pedro María Ramírez Ramos, conocido como el mártir de Armero) también fue ejecutado por la guerrilla, 88 sacerdotes, tres seminaristas, cinco monjas, y tres religiosos.
Este es el eslogan… Nos preguntamos a cuento de qué viene el eslogan de la muerte, cuando se está tratando de sacar el eslogan de la vida (el eslogan de la paz). ¿Qué van a poner ustedes ahora?, ¿los muertos encima de la mesa -señores del Vaticano- para forzar una paz ficticia? ¿Acaso el pueblo colombiano no sabe del sufrimiento de estos cincuenta largos años que han vivido todas las familias -¡todas las familias!- colombianas en varias generaciones?... ¡Claro que lo saben!
Que ustedes vengan a poner los muertos –suyos- encima de la mesa como un arma política –porque es un arma política- es como… es una condena de la barbarie de ese grupo. (No queremos decir con esto que queremos defender al ELN, ¡por supuesto que no! Ni a unos ni a otros). Nos parece el abuso del poder y del justicialismo, el peronismo… (Y todas las trazas estas).
Podría haberle nombrado, perfectamente, beato en El Vaticano, pero se ha tenido que esperar a este momento. nos parece como el abuso del poder en el poder, y el darle el toque religioso, el toque emocional que tiene.
Claro, si nos ponemos así, estaremos siempre poniendo eso -los muertos- encima de la mesa. No nos parece muy pulcro y, por supuesto, nada espiritual, cuando además lo que se persigue es la paz.