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EL SALVADOR: BUKELE IMPONE UN ESTADO DE DELATORES

El Salvador: el infierno de los inocentes enviados a prisión por una llamada anónima El Gobierno de Nayib Bukele ha abierto una línea para que la gente denuncie a los “colaboradores” de las pandillas. Muchos salvadoreños han aprovechado el recurso para saldar venganzas personales con sus vecinos. Ver. Oír. Susurrar. Ha

El Salvador: el infierno de los inocentes enviados a prisión por una llamada anónima

salvador 26El Gobierno de Nayib Bukele ha abierto una línea para que la gente denuncie a los “colaboradores” de las pandillas. Muchos salvadoreños han aprovechado el recurso para saldar venganzas personales con sus vecinos.

Ver. Oír. Susurrar. Hablar en voz baja para no ser escuchado. Denunciar al vecino desde el anonimato. La omertà o ley del silencio que habían impuesto las pandillas a los salvadoreños —ver, oír y callar— se ha transformado en una nueva práctica común en el país centroamericano: enviar a los supuestos colaboradores de las maras a la cárcel con una llamada anónima a la policía. Muchos de los que han acabado en la cárcel acusados de “asociación delictuosa” fueron denunciados por sus propios vecinos. Muchos de ellos, también, son inocentes. El Gobierno de Nayib Bukele ha creado una base social de ciudadanos que han pasado a convertirse en informantes, delatores, vengadores, un rasgo común de los regímenes autoritarios que extienden sus tentáculos a lo más recóndito de la sociedad gracias a una multiplicidad de ojos y oídos dispuestos a vigilar al otro y a entregarlo. En cada persona anida un gendarme.

El resultado de esta política de la enemistad es la pulverización de los lazos comunitarios y la pérdida de confianza entre los ciudadanos. El peor de los efectos es el encarcelamiento de gente inocente sin relación con las pandillas, pues muchas personas han usado a conveniencia el estado de excepción para saldar viejas rencillas y cobrar venganzas personales, según ha podido documentar EL PAÍS.salvador 262

En estos casos los protagonistas no son delincuentes, sino personas comunes y corrientes, en su mayoría jóvenes pobres, que tuvieron la desgracia de no simpatizarles a otros. Bastó una llamada. Los especialistas señalan que este nuevo régimen que siembra hostilidad recuerda a la época de la guerra civil (1979-1992), en la que el Gobierno represor alentaba a los ciudadanos a entregar a los insurgentes y a quienes los apoyaban.

https://elpais.com/internacional/2023-08-26/el-salvador-el-infierno-de-los-inocentes-enviados-a-prision-por-una-llamada-anonima.html