EL SALVADOR: GUERRA CONTRA LA VIOLENCIA DE LAS MARAS CON VIOLENCIA CONTRA SUS MUERTOS
Esta noticia es para que vean lo que es el colonialismo y el neocolonialismo, de los que hablamos muchas veces, y que algunas personas no es que no estén de acuerdo, sino que dicen que exageramos mucho al pensar que Latinoamérica es un neocolonialismo dictatorial, como el colonialismo europeo. No exageramos nada, lo qu
Esta noticia es para que vean lo que es el colonialismo y el neocolonialismo, de los que hablamos muchas veces, y que algunas personas no es que no estén de acuerdo, sino que dicen que exageramos mucho al pensar que Latinoamérica es un neocolonialismo dictatorial, como el colonialismo europeo. No exageramos nada, lo que pasa es que en Latinoamérica están en otra fase anterior.
¿Saben lo que ha hecho en El Salvador el presidente salvadoreño? Coger a los reos, a los presos, y hacerles ir a destrozar y romper las tumbas de personas pertenecientes a la Mara Salvatrucha.
Las maras son grupos de delincuentes, muy violentos. La mayoría están presos, como resultado de las innumerables detenciones, producidas en el país a raíz de declararse el estado de excepción (lleva así desde marzo de este año, cuando el presidente declaró la guerra a las pandillas callejeras, que mataron a 62 personas en un día) como medida dirigida a combatir la inseguridad ciudadana. Desde marzo, más de 52.000 personas han sido detenidas como personas con vínculos con las bandas.
Las imágenes de los presos rompiendo las lápidas de las tumbas, destrozándolas, es impresionante. Con esta medida se trata de evitar (según el presidente del país, Nayib Bukele) que dichas tumbas se conviertan en lugar de culto.
Se supone que en el cementerio las personas pueden ir a rezar a sus muertos, ¿no? Pues bien, para evitar que eso ocurra han decidido destruir todas las tumbas.
Las imágenes y el vídeo que lo muestra nos han impresionado. Además, no se ve que sean tumbas ostentosas, sino son muy básicas. No son mausoleos.
Evidentemente, no va mucha gente a visitar esas tumbas, pero… para evitar que el cementerio y las tumbas se conviertan en lugar de culto, deciden destruirlas, justo el Día de Todos los Santos, en el cual los familiares van a visitar a sus muertos. Destruyeron cerca de 80 lápidas en el cementerio de Santa Tecla, en un suburbio de San Salvador (la capital), bastión del grupo de delincuentes.
¡Aprovechando el Día de Todos los Santos, Bukele arrasa el cementerio! Se nos hace muy difícil esta situación. ¿Cómo asumir esto? Señor Bukele, puede ser que usted esté a gusto así, pero, nosotros, suponemos que el país debe de estar…
Después de una guerra civil muy dura en la que las fuerzas de izquierda triunfaron, en las últimas elecciones llegó este hombre como un ángel que todo lo va a arreglar, pero… no supo pactar bien con los Salvatrucha. Esta es nuestra opinión.
Evidentemente, la situación se desmadró con los más de 60 asesinatos en un día. Y se optó por el estado de excepción, que dura ya muchos meses, y que, en consecuencia, la calidad de vida que tenga el salvadoreño es terrible (no tiene ninguna garantía, puesto que los derechos constitucionales están totalmente suspendidos).
Esta es la nueva política… ¿Alguien dice algo sobre este asunto? No se oye ni ve nada en la prensa. En otro tiempo, El Salvador era visto por EE.UU. (con la guerra civil) con “toma de contacto”, pero ahora se deja que entre ellos se aniquilen. Es algo así. Evidentemente, convivir y compartir con pandillas que manejan una corrupción significativa no es viable, hay que convertir eso, pero… ¿eso se convierte con violencia y con una posición de suspensión de derechos para todo el país?
Evidentemente, no somos nosotros quienes para juzgarlo (no es nuestro estilo juzgar, nosotros calificamos), y calificamos que un país no puede estar tantos meses en estado de excepción, en un estado de guerra permanente. No.
Y esta última actuación, con esa hilera interminable de presos que se ve en las imágenes, que han ido a destrozar lápidas, como para vengarse sobre los muertos. Si ya tiene a casi todos encerrados, ahora, para mayor castigo, destrozas las tumbas de sus compañeros, allegados, etc. No decimos que sea un castigo añadido, pero… A la violencia, mayor violencia y mayor violencia. Y ésta ya es una violencia anímica muy fuerte. Lo que puede generar es una aversión, por parte de la población, no solamente de los simpatizantes de los Salvatrucha o de los aterrorizados por los Salvatrucha, sino que se toma la posición de que aquí vamos a aniquilar hasta a los muertos.
Tremendo, tremendo.