EL SUICIDIO DE LOS ÁRBOLES DE MADRID
Cae otro árbol en Madrid y lo hace sobre un coche que estaba esperando a que se pusiera verde el semáforo en la calle Conde de Romanones. ¡Esto es increíble! Y en la calle Embajadores, esquina Divino Vallés, esta mañana se ha desplomado una rama de otro árbol. En ambos casos, los bomberos procedieron a cortar y retirar
Cae otro árbol en Madrid y lo hace sobre un coche que estaba esperando a que se pusiera verde el semáforo en la calle Conde de Romanones.
¡Esto es increíble!
Y en la calle Embajadores, esquina Divino Vallés, esta mañana se ha desplomado una rama de otro árbol.
En ambos casos, los bomberos procedieron a cortar y retirar los troncos de la calzada.
¡Se están 'suicidando' los árboles!... Y aunque suene a chiste, lo decimos con cierto fundamento. Por lo pronto, no nos atrevemos a decir que no sea cierto.
Esta situación nos hace recordar que existen los lemmings -también conocidos como lemmini- un tipo de rata que habita en China, la tundra siberiana y en las remotas praderas árticas de Eurasia, rodeados de silencio y bosques helados. Forman extensas colonias dedicadas a la incesante construcción de túneles y madrigueras. Resulta que cada 4 años aproximadamente, si no varían las condiciones de su ecosistema, entre ellas se dan una orden –aunque nadie es capaz de saber cuál- y todas marchan en peregrinación a un acantilado y allí se suicidan miles de ratas. ¡Miles! Con ello se permite que perdure la especie. Este suicidio se da cuando los recursos alimenticios no dan para tantos individuos. En vez de hacerse daño entre ellas, se dan una orden y se marchan.
Evidentemente, este ejemplo de los lemmings -que es real, pero sobre el cual hay controversia de si es un mito o no porque cuando se hizo un documental sobre ello estaba trucado- se produce en el Reino Animal, y sabemos que hay más casos de suicidios en animales –sobre todo los que están en cautiverio-, pero verdaderamente se nos hace difícil pensar que un árbol decida suicidarse, pero… estamos en el umbral de la ciencia increíble. ¡Imagínense! ¿Y si la conciencia arbórea –que no conocemos pero estamos seguros de que existe por ciertos trabajos de investigación- han decidido suicidarse viendo el nivel de deterioro al que han llegado los habitantes en Madrid?
No nos podemos imaginar que sea así, pero… ¡ya son muchos árboles! No descartaríamos el ‘suicidio arbóreo de Madrid’ por la contaminación, el ambiente, o lo que sea… Eso significaría, además, que este suicidio esconde mucha más corrupción de la que conocemos.
A este propósito, ayer en el programa ‘Cuentistas del Mundo’ hubo un cuento que iba de la caída de los árboles.¡Pues ahí está!