EL TERROR DEL COMUNISMO Y DE CUALQUIER OTRO SISTEMA AUTORITARIO
¿Qué nos dicen ustedes de esto? Nosotros vamos a transcribir el titular, y les ponemos la fotografía, porque es impresionante. La noticia la recogemos del diario El Mundo : “ El libro negro del comunismo: 100 millones de asesinatos ” … ¡¡¡!!! “El historiador francés Stèphane Courtois reedita su ambicioso estudio sobre
¿Qué nos dicen ustedes de esto? Nosotros vamos a transcribir el titular, y les ponemos la fotografía, porque es impresionante. La noticia la recogemos del diario El Mundo:
“El libro negro del comunismo: 100 millones de asesinatos”
… ¡¡¡!!!
“El historiador francés Stèphane Courtois reedita su ambicioso estudio sobre las políticas homicidas de los partidos comunistas durante el siglo XX.”

Y la foto muestra los prisioneros del gulag Vorkuta, en 1945, que se le ponen a uno los pelos de punta.
JC Afán: No olvidemos que esa cifra de 100 millones de asesinatos puede ser mucho mayor. Si nos vamos a la Kampuchea de los Jemeres Rojos[1], que sigue siendo de la misma tendencia ideológica y demás, ni le cuento, porque se cargaron media población (por el hecho de saber leer, o tener gafas…),o mandar cortar los brazos a los niños que habían sido vacunados… Con el apoyo de China. Y en la Unión Soviética, el hambre que se pasó en Ucrania y que Stalin consideró “depurativa” porque los que quedaran serían buenos marxistas (y se dejó morir a millones de personas). Las deportaciones… Y todo lo que pasó en los países del Telón de Acero. Uno empieza a hacer cuentas y, a lo mejor sí son 100 millones (o más). Evidentemente, también otros han hecho barbaridades, pero esto es la historia de lo ocurrido.
“Nadie podía intuirlo en 1997, pero la discusión pública sobre el entonces recién publicado El libro negro del comunismo fue el núcleo del ADN de todas las guerras culturales que dieron forma a nuestro mundo en el siglo XXI. Una breve síntesis: el historiador francés Stèphane Courtois dirigió en los años 90 a siete colegas polacos, franceses y alemanes en la elaboración de un estudio de casi mil páginas sobre las políticas homicidas de los partidos comunistas durante el siglo XX. Su tesis sostenía que la aniquilación del otro no había sido una consecuencia más o menos indeseada de la promoción de un proyecto político en un mundo convulso sino que estaba en la esencia del comunismo, que ya desde la teoría habría previsto la violencia como una manera de crear las condiciones objetivas de la revolución socialista.”
“A partir de ahí, El libro negro, explicó cómo se ejerció esa violencia en Vietnam, en China, en Rusia, en América Latina, en Camboya, en Europa Oriental... hasta contar 100 millones de asesinatos atribuidos a los partidos comunistas.”
JC Afán: Recordemos que el método (la dialéctica materialista marxista) hablaba de que se llegaría a un momento de la lucha de clases en el que tendría que imponerse la “dictadura del proletariado”, en la cual se eliminarían todos los anti-anti-anti… para así llegar al comunismo, y después de instaurar el comunismo llegar al Estado perfecto, que sería el socialista. Pero previamente había que limpiar (algo que es corriente: todas las revoluciones, incluso las religiosas, hablan de acabar con el hombre viejo para generar el hombre nuevo. No se les ocurrió ninguna otra historia nueva y diferente.
JLP: Y lo grave (estamos hablando específicamente del comunismo) es que, después del terror fascista llegó el terror comunista.
Así es. Esto es lo que nos cuentan.
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[1] Jemeres Rojos es el nombre con el que fueron conocidos los miembros del Partido Comunista de Kampuchea que, tras la guerra de Vietnam, la salida de los EEUU y el derrocamiento del general Lon Nol (que regía una dictadura militar desde 1970), tomó el poder en 1975 (la «Caída de Phnom Penh»).
Fundó la Kampuchea Democrática, un sistema de Gobierno de características comunistas y autoritarias que, bajo la apariencia formal de una república popular, consolidó en la práctica un sistema de economía radicalmente agraria, bajo la consigna de la evacuación de las ciudades y destrucción de la civilización urbana y su cultura, consideradas burguesas, la reconstrucción social desde los orígenes de la civilización y la recuperación de la cultura jemer ancestral bajo la dirección de Pol Pot, su principal líder. Además de un férreo control militar sobre la población civil, sometida en buena parte a un régimen de trabajos forzados, desarrollaron extensos métodos de detención, tortura y asesinatos selectivos en masa, bajo la consigna de la llamada «búsqueda del enemigo interno».

