EL TTIP SIGUE NEGOCIÁNDOSE EN SECRETO Y SIGUE CON POLÉMICAS
Como saben, existe una cosa que es el tratado de libre comercio entre EE.UU y la Unión Europea . Es un tratado que se está negociando desde el año 2013 para (teóricamente) “aumentar el comercio y la inversión entre la UE y los EE. UU”, razón por la cual se está trabajando para (teóricamente) equiparar las normativas a
Como saben, existe una cosa que es el tratado de libre comercio entre EE.UU y la Unión Europea. Es un tratado que se está negociando desde el año 2013 para (teóricamente) “aumentar el comercio y la inversión entre la UE y los EE. UU”, razón por la cual se está trabajando para (teóricamente) equiparar las normativas a ambos lados del océano.
La Comisión Europea es la encargada por parte de Europa de llevar a cabo la negociación, pero lo está haciendo con bastante “opacidad” porque tiene un mandato negociador que contiene "información reservada". La Comisión Europea está siendo duramente criticada por el secretismo con el que está llevando las negociaciones (de espaldas a la opinión pública).
Actualmente, al parecer las cosas ya están muy avanzadas pero plantean muchas dudas y problemas. La realidad es que no hay ninguna información fehaciente sobre las negociaciones.
Hay muchas protestas y manifestaciones en contra de dicho tratado por parte de un sector importante de la población europea. Los detractores dicen que se está jugando el futuro de los europeos, sobre todo porque en este tipo de tratados EE.UU. impone lo suyo, (su criterio)… Gran parte de las protestas se fundamentan en un primer borrador del tratado que se filtró y salió a la luz pública en marzo de 2014.
Lo último a este respecto es que Francia está oponiéndose a dichas negociaciones y amenaza con boicotearlas. El presidente francés François Hollande y su primer ministro Manuel Valls junto con el Gobierno del país, han endurecido sus críticas al tratado, coincidiendo con la visita que está realizando Obama a Europa, y han dicho “Francia se reserva el derecho a decir ‘no’ si el acuerdo no preserva los intereses franceses”. Proteger los intereses agrícolas y culturales de Francia, encontrar la reciprocidad en el acceso a los mercados financieros y contratos públicos tanto en Europa como en EE.UU, y la falta de transparencia judicial en caso de conflicto entre Estado y multinacional son las grandes preocupaciones que rondan sobre la cabeza del Ejecutivo de Hollande y de Manuel Valls.
Nosotros suponemos que ésta es la baza que están jugando para conseguir el apoyo a su gestión de toda la izquierda francesa (actualmente muy dividida), única opción de Hollande para frenar la debacle que todos los sondeos le auguran para las elecciones presidenciales del año que viene.
A nivel europeo (ya no solo en Francia) es en la reciprocidad donde reside la mayor desconfianza: “Si EE.UU no quiere abrir sus mercados, no tenemos absolutamente ninguna necesidad de un acuerdo comercial".
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La Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI), conocido también en lengua inglesa como Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, es decir, Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) o Transatlantic Free Trade Area (TAFTA), o también Área de Libre Comercio Trasatlántico (ALCT), es una propuesta de tratado de libre comercio (TLC) entre la Unión Europea y Estados Unidos.
Como es de suponer, el tratado tiene defensores y detractores. Sus defensores argumentan que el acuerdo sería beneficioso para el crecimiento económico de las naciones que lo integrarían, aumentaría sobremanera la libertad económica y fomentaría la creación de empleo. Sin embargo, sus críticos argumentan que éstas se producirían a costa del aumento del poder de las grandes empresas y desregularizaría los mercados, rebajando los niveles de protección social y medioambiental de forma drástica (se limitaría la capacidad de los gobiernos para legislar en beneficio de los ciudadanos así como el poder de los trabajadores en favor del de los empresarios). Sus mayores críticos también lo califican de una pesadilla para la democracia. El gobierno de Estados Unidos considera la asociación como un complemento a su Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (Trans-Pacific Partnership, TPP).