ELECCIONES EN MÉJICO: LA INSEGURIDAD DEL MIEDO
La seguridad en México, el gran reto sin resolver que se resiste a sus dirigentes La criminalidad es una de las mayores preocupaciones de la población mexicana en las elecciones Las medidas del Gobierno no han solucionado el problema de la inseguridad en el país Un total de 2.251 candidatos se presentan a las eleccione
La seguridad en México, el gran reto sin resolver que se resiste a sus dirigentes
La criminalidad es una de las mayores preocupaciones de la población mexicana en las elecciones
Las medidas del Gobierno no han solucionado el problema de la inseguridad en el país
Un total de 2.251 candidatos se presentan a las elecciones federales del domingo en México; más de 4.000, un 177%, se han retirado ante las presiones —cuando no directamente su asesinato— por parte del narcotráfico. La violencia y la inseguridad ciudadana son los temas de mayor relevancia en unos comicios marcados por la impunidad del crimen organizado.
Los dos factores son las principales preocupaciones de los votantes mexicanos. Así lo acredita la Encuesta
Nacional de Seguridad Pública Urbana, en la que el 61% de la población considera su ciudad como “no segura”, con cifras que superan el 80% en regiones con presencia de cárteles como Colima o Tapachula. De media, México es el cuarto país de Latinoamérica con mayor tasa de homicidios, con un total de 23,3 por cada 100.000 habitantes.
"Actualmente hay organizaciones criminales que operan a nivel local y que intervienen en la vida política y social en la que los mexicanos cohabitan diariamente, y que contrasta con la visión de Estado que tiene la Presidencia y que no contempla estos niveles de complejidad", advierte la investigadora de historia de la violencia y criminalidad en la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, Marisol Ochoa.
Una de las principales promesas del presidente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuando asumió el cargo en 2018, fue desmilitarizar las fuerzas de seguridad y reducir sus enfrentamientos con las bandas criminales bajo la denominada política de “abrazos, no balazos”.
"Dicha política terminó en fracaso, porque no solo fue mal vista por la población donde operaban los criminales, sino que no dejaron de actuar violentamente a pesar del carácter conciliador gubernamental", señala el profesor de Relaciones Internacionales de Seguridad de las Facultades de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Raúl Benítez-Manaut.
Por lo pronto, el Gobierno no ha eliminado la presencia militar de la protección civil mexicana, tan solo ha transformado sus funciones a través de la denominada Guardia Nacional. La inseguridad sigue siendo un reto sin resolver y el problema irá más allá de la próxima legislatura.