EN BARCELONA HASTA LA MUSICA HABLA CATALÁN
Barcelona despide a un músico sevillano por no saber catalán tras 27 años tocando el clarinete en la banda municipal: "Es una dictadura lingüística" El Ayuntamiento le exigía el nivel C1 del idioma, el mismo contra el que se rebeló la enfermera andaluza que fue investigada por la Generalitat. La doctrina lingüística qu
Barcelona despide a un músico sevillano por no saber catalán tras 27 años tocando el clarinete en la banda municipal: "Es una dictadura lingüística"
El Ayuntamiento le exigía el nivel C1 del idioma, el mismo contra el que se rebeló la enfermera andaluza que fue investigada por la Generalitat.
La doctrina lingüística que impera en Cataluña e impregna a todas sus instituciones se cobra una surrealista víctima. Después de 27 años como clarinetista de la Banda Municipal de Barcelona, el sevillano José Joaquín Sánchez, de 53 años, será hoy despedido por el Ayuntamiento de la capital catalana, que gobierna el PSC, por no haber sido de capaz de acreditar un dominio suficiente de lengua catalana, el equivalente al ya archiconocido nivel C1, el mismo contra el que el pasado año se revolvió la enfermera gaditana antes de ser señalada e investigada por la Generalitat y públicamente hostigada.
«Para muchas profesiones es desproporcionado y absurdo, pero en el caso de la música... El lenguaje musical es universal. Esta utilización de la lengua es un esperpento, una aberración. Se está empleando el catalán como un arma política de discriminación», protesta José.
La de este músico andaluz es una desafortunada historia de despropósitos. Después de casi tres décadas como
interino del Consistorio, en un evidente fraude de ley, el Ayuntamiento de Barcelona lo empujó a participar en un concurso de méritos para regularizar su plaza. Lo hizo a finales de 2022, forzado por la ley estatal 20/21 de estabilización del sector público que, a su vez, fue aprobada para dar cumplimiento a una orden de la Unión Europea que instaba a los países miembro a acabar con esos perennes interinajes que abundan en la Administración Pública.
Ninguna de estas novedades burocráticas tenía por qué amenazar la continuidad laboral de José, pero acabó por truncarla. El Ayuntamiento de Barcelona, movido por una ley de la Generalitat que así lo exige desde el año 2020, incluyó en las bases de su concurso la necesidad «estar en posesión de los conocimientos del nivel de catalán exigido» o, en caso contrario, tener que someterse a una prueba de conocimientos de lengua catalana «obligatoria y eliminatoria». De no ser capaz de acreditar los conocimientos de catalán requeridos por alguna de estas dos vías, el resto de méritos aportados por el candidato para conservar su lugar de trabajo no serían ya tenidos en cuenta y quedaría formalmente excluido del proceso, siendo, a la postre, despedido.
https://www.elmundo.es/cataluna/2024/01/18/65a971b4fdddff7cbc8b45f5.html