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EN EEUU LA TORTURA NUNCA PASA DE MODA

Durante cinco años, el Comité de Inteligencia del Senado de EEUU –presidido por la senadora demócrata Dianne Feinstein - ha elaborado un informe sobre las Técnicas de Interrogatorio Reforzadas (EIT, Enhanced Interrogation Techniques en inglés), autorizadas por la Administración de George Walker Bush y que son o han sid

Durante cinco años, el Comité de Inteligencia del Senado de EEUU –presidido por la senadora demócrata Dianne Feinstein- ha elaborado un informe sobre las Técnicas de Interrogatorio Reforzadas (EIT, Enhanced Interrogation Techniques en inglés), autorizadas por la Administración de George Walker Bush y que son o han sido utilizadas por la CIA con los sospechosos y miembros de Al Qaeda retenidos en instalaciones secretas –‘black sites’, en inglés- en diferentes lugares del mundo en los años posteriores a los ataques terroristas del 11-S de 2001.

El informe contiene unas 6.600 páginas aunque sólo se ha publicado un resumen de 525 páginas, es decir, casi un 95% de la información no se ha hecho pública “por razones de seguridad nacional”. En dicho resumen se documentan los interrogatorios a 119 presuntos miembros de Al Qaeda, y en palabras de Feinstein “Bajo cualquier definición que usemos del término, los detenidos de la CIA fueron torturados”.

Las conclusiones del informe se resumen en 20 puntos, de los cuales se puede destacar que:

  • El uso por parte de la CIA de las técnicas reforzadas de interrogatorio no fue un medio efectivo para adquirir información que sirviera al espionaje o lograra la cooperación de los detenidos. No se consiguió información útil.
  • La justificación de la CIA para usar esas técnicas de interrogatorios se basaba en una falsa declaración de que eran efectivas. No se justifica la utilización de la tortura –de momento suspendida por decreto gubernamental, pero que en cualquier momento puede ser activada por otro presidente-.
  • Los interrogatorios de la CIA a los detenidos fueron mucho peores y más brutales de lo que la CIA reconoció a la Casa Blanca, el Congreso y otros, así como las condiciones de confinamiento. En el resumen del informe sólo se registra un muerto –por hipotermia- en uno de los interrogatorios.

El resultado de la investigación es que la CIA operó como un “Estado dentro del Estado”.

Y un dato muy significativo: todas estas torturas no sirvieron para obtener información que sirviera para algo, pero costaron 2 millones de euros de dinero público por cada uno de los 119 presos interrogados conocidos. Ahí se incluyen partidas como la construcción de dos cárceles secretas y otras infraestructuras y gastos de personal.

¡Dos millones de euros! O sea, los gastos han sido cuantiosísimos. Esto es increíble.

Por supuesto, el señor Obama ha dicho que "no es propio de los principios norteamericanos"… Prometió que ese capítulo queda del todo atrás, y que el hecho de afrontarlo ahora es para “hacer cambios y mejorar”…

Sí, pero ahí están las torturas.

No se menciona el nombre de los torturadores y tampoco se menciona el de ningún torturado. Esas 525 páginas son sólo un resumen redactado con nombres, lugares y cifras tachados del verdadero informe que ha sido declarado secreto. Nadie directamente involucrado en torturas es identificado. Tampoco lo son los países en los que se llevaron a cabo esas prácticas.

Como siempre, es “secreto” de los que mandan para que los mandados no se espabilen, no pidan responsabilidades…

Poco después de conocerse el informe, el director de la CIA, John Brennan, publicó un comunicado diciendo que todo esto que han investigado y las conclusiones publicadas –trabajo realizado mayoritariamente por los demócratas, aunque en un principio también estuvieron los republicanos- es una bobería. Que no tienen ni idea de toda la información que se ha podido obtener con estos métodos. Que se ha conseguido una información valiosísima con la cual se han impedido montones de atentados, etc. etc.

Por su parte, los líderes republicanos del Senado insistieron que los métodos ayudaron a capturar a sospechosos importantes y a matar a Osama bin Laden, quien murió en Abbottabad, Pakistan, en mayo de 2011.

La tortura parece que nunca pasa de moda. ¡Increíble!