ENERGÍAS VERDES DE OCCIDENTE: ESCLAVITUD DE MILES DE PERSONAS Y DESTRUCCIÓN DE SU ENTORNO
Después las imágenes están tremendas de las inundaciones y del agua en Libia, nos vamos al Congo. Recogemos la noticia del diario El País: “Desalojos, agresiones e indemnizaciones ridículas: el “efecto perverso” de la extracción de cobalto y cobre en la vida de los congoleños. El aumento de la demanda de estos minerale
Después las imágenes están tremendas de las inundaciones y del agua en Libia, nos vamos al Congo. Recogemos la noticia del diario El País:
“Desalojos, agresiones e indemnizaciones ridículas: el “efecto perverso” de la extracción de cobalto y cobre en la vida de los congoleños. El aumento de la demanda de estos minerales claves para la transición hacia energías más verdes, deja sin casa y sin campos a miles de habitantes de este país africano, denuncia Amnistía Internacional.”
Es que es increíble, ¿no? Queremos producir energías más verdes, y para eso necesitamos cobalto y necesitamos cobre, pero para ello, tenemos que desalojar, agredir e indemnizar ridículamente a un pueblo africano, como la República Democrática del Congo. Así se las gasta occidente. Increíble, increíble, increíble.
“No podemos luchar contra el cambio climático en detrimento de los derechos de las comunidades que están en primera línea de la explotación de las materias primas que sustentan la transición energética”.
Esa es la frase. Fíjense qué imágenes les adjuntamos más demoledoras, de trabajos de esclavos. ¡De puros esclavos! Repetimos la frase:
“No podemos luchar contra el cambio climático en detrimento de los derechos de las comunidades que están en primera línea de la explotación de las materias primas que sustentan la transición energética”, dice, casi a modo de presentación, Jean-Mobert Senga, investigador de Amnistía Internacional, en una entrevista con este diario desde Kinshaha. Pero en República Democrática del Congo, la extracción del cobalto, usado para la mayoría de baterías de iones de litio, y del cobre, esencial en las tecnologías de energías limpias, ha provocado y provoca “desalojos forzados de comunidades sin indemnizaciones adecuadas, quema de casas y otras violaciones de los derechos humanos”, según un informe que la ONG publica este martes.”
“La investigación, Powering Change or Business as Usual?, (”¿Impulsar el cambio o seguir como siempre?”), realizada junto a la organización congoleña Iniciativa por la Buena Gobernanza y los Derechos Humanos (IBGDH, por sus siglas en francés), se centra en la región de Kolwezi, una ciudad de medio millón de habitantes situada al sur del país convertida en el corazón de la explotación de estos minerales, en la que participan empresas de China, Canadá o Dubai. Sus autores han realizado 130 entrevistas con personas vinculadas a seis proyectos mineros y estudiado documentos, fotografías, vídeos, imágenes de satélite y datos suministrados por las empresas a las que se cuestiona.”
“Esto es solo una muestra, significativa y pertinente, de las expulsiones forzadas que se están llevando a cabo. Pero hay otras empresas y otras violaciones de los derechos humanos como explotación de los trabajadores o contaminación. Este informe se centra especialmente los abusos que representan los desalojos violentos”, explica Senga.”
“La República Democrática del Congo posee aproximadamente la mitad de las reservas mundiales de cobalto y es responsable del 70% de la producción mundial de este mineral, materia prima esencial para fabricar las baterías de iones de litio que se usan para alimentar una amplia variedad de dispositivos, desde automóviles eléctricos hasta teléfonos móviles. Por ejemplo, la batería de un vehículo eléctrico requiere unos 13 kilogramos de cobalto, y la de un teléfono móvil unos 7 gramos, según este informe. Además, el país africano posee las séptimas mayores reservas de cobre del mundo y es el tercer mayor productor. Los dos minerales son claves en la construcción de coches eléctricos, turbinas eólicas, paneles solares y baterías, es decir, son indispensables para que el mundo abandone los combustibles fósiles y avance hacia otras fuentes más sostenibles, frenando así el calentamiento global. Pero no son muy frecuentes y sus principales reservas se encuentran en África, América Latina, Australia y el Sureste asiático.”
Pues, ¡ahí lo tienen! Esto sin contar con los destrozos medioambientales, los gastos de agua, los mecanismos de deterioro de la tierra etc. Fíjense qué minas en el exterior en las imágenes adjuntas.
O sea que, queda muy claro: no queremos combustibles fósiles; queremos fosilizar a la humanidad extrayendo de sus entrañas –en este caso cobalto, níquel, cobre- para fabricar energías verdes que después van a contaminar, por supuesto, no solamente nuestras cierras posiblemente fértiles, sino que van a contaminar la vivencia social de las personas volviéndolas esclavas.
Así se las gasta Occidente, ¿verdad? Y así nos hacen ver lo malo que es el “combustible fósil”, que es una expresión –por cierto- científicamente falsa, pero, bueno, no entremos en mayor profundidad.
“No podemos luchar contra el cambio climático en detrimento de los derechos de las comunidades que están en primera línea de la explotación de las materias primas que sustentan la transición energética”.
“La investigación, Powering Change or Business as Usual?, (”¿Impulsar el cambio o seguir como siempre?”), realizada junto a la organización congoleña Iniciativa por la Buena Gobernanza y los Derechos Humanos (IBGDH, por sus siglas en francés), se centra en la región de Kolwezi, una ciudad de medio millón de habitantes situada al sur del país convertida en el corazón de la explotación de estos minerales, en la que participan empresas de China, Canadá o Dubai. Sus autores han realizado 130 entrevistas con personas vinculadas a seis proyectos mineros y estudiado documentos, fotografías, vídeos, imágenes de satélite y datos suministrados por las empresas a las que se cuestiona.”
“La República Democrática del Congo posee aproximadamente la mitad de las reservas mundiales de cobalto y es responsable del 70% de la producción mundial de este mineral, materia prima esencial para fabricar las baterías de iones de litio que se usan para alimentar una amplia variedad de dispositivos, desde automóviles eléctricos hasta teléfonos móviles. Por ejemplo, la batería de un vehículo eléctrico requiere unos 13 kilogramos de cobalto, y la de un teléfono móvil unos 7 gramos, según este informe. Además, el país africano posee las séptimas mayores reservas de cobre del mundo y es el tercer mayor productor. Los dos minerales son claves en la construcción de coches eléctricos, turbinas eólicas, paneles solares y baterías, es decir, son indispensables para que el mundo abandone los combustibles fósiles y avance hacia otras fuentes más sostenibles, frenando así el calentamiento global. Pero no son muy frecuentes y sus principales reservas se encuentran en África, América Latina, Australia y el Sureste asiático.”