ENTRAN EN MELILLA POR LA PUERTA Y SIN PROBLEMAS
¡A los emigrantes en busca de asilo les falta “cultura” para sus desplazamientos! Para muestra un botón: l o s sirios, que tienen mucha cultura, han entrado en España por la puerta; por donde se pasa normalmente… Un grupo de entre 70 y 80 refugiados sirios han entrado hoy a Melilla a la carrera por el paso fronterizo d
¡A los emigrantes en busca de asilo les falta “cultura” para sus desplazamientos! Para muestra un botón: los sirios, que tienen mucha cultura, han entrado en España por la puerta; por donde se pasa normalmente…
Un grupo de entre 70 y 80 refugiados sirios han entrado hoy a Melilla a la carrera por el paso fronterizo de Beni-Enzar, el más importante de los cuatro que conectan la ciudad con su entorno marroquí.
Han pasado y la policía se ha apartado y… ¡bienvenidos!
¡Qué cosas!, ¿no? Esto nos ha sorprendido. Han entrado por la puerta… Nada de subirse al tejado o a la valla con concertinas…
Según la noticia aparecida en la prensa el motivo de esta entrada a la fuerza pudo ser la desesperación, "aunque el Gobierno español ha dicho que no les está poniendo ningún problema para entrar".
La verdad es que cada vez nos quieren engañar más porque la noticia añade que “venían con tanta ansiedad de pasar al otro lado, que la Policía no ha considerado oportuno cortarles el paso”… Nosotros nos preguntamos: ¿y cómo se distingue la cara de un sirio desesperado, de la de un musulmán de Marruecos, por ejemplo?
Nos contarán en la sección de La Cara de España a qué se deben esas “amabilidades” con los inmigrantes sirios. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no les han puesto impedimento para entrar tras comprobar que llevaban pasaportes sirios y que querían pedir asilo en la Oficina de Protección Internacional, situada justo tras el control de seguridad del lado español de la frontera.
Por otro lado, a esta noticia tenemos que añadir que, al mismo tiempo, ha llegado a la playa de Maspalomas (Gran Canaria) una patera con 41 inmigrantes a bordo.
Claro, esto último ya es otra cosa, pero… lo de Melilla es increíble, pero cierto.