ENTRE REYES ESTÁ LA COSA…
Como cabría esperar, colea la falta de invitación al Rey Emérito, don Juan Carlos I, a los actos conmemorativos llevados a cabo ayer en el Congreso de los Diputados. ¡Arde el diario ABC! Arde en efervescencia, en contra de esta situación, aunque por supuesto no se atreve a decir que el responsable, indudablemente, es e
Como cabría esperar, colea la falta de invitación al Rey Emérito, don Juan Carlos I, a los actos conmemorativos llevados a cabo ayer en el Congreso de los Diputados. ¡Arde el diario ABC! Arde en efervescencia, en contra de esta situación, aunque por supuesto no se atreve a decir que el responsable, indudablemente, es el Rey Felipe VI.
A todo esto, el padre del actual rey se enfadó muchísimo por no haber sido invitado, entre otras cosas porque las nietas de Dolores Ibárruri (La Pasionaria) sí fueron invitadas. En contrapartida, tampoco fueron invitados los representantes de los sindicatos UGT y CCOO, así como tampoco los representantes de la patronal (CEOE).
Pues creemos que estos últimos algo habrán tenido que ver… ¿Quién organiza estas cosas?
A todo esto, Ana Pastor –la presidenta del Congreso- y el rey Felipe VI dicen que han hecho lo que han podido; dicen que trataron de que asistiera Juan Carlos I pero… no ha podido ser por problemas de protocolo.
Nosotros nos planteamos una cosa (como lo podrán hacer ustedes también, claro): si el Jefe del Estado no tiene influencia para invitar a quien quiera, y si la presidenta del Congreso no tiene influencia para invitar a quién quiera, entonces… ¿quién es el que organiza esto?, ¿el Gran Hermano?...
Esto es difícil de entender. Señor Felipe VI, este ha sido el gran patinazo no artístico que se acaba de marcar usted, pero sin nada de arte. O sea, deducimos que usted no se entera de nada (como su hermana). ¿Le pasa eso?
¿Todo el mundo hace lo que quiere, cuando quiere?... ¿Cómo puede dejar a los sindicaos fuera, y a la patronal? ¿Cómo es que invita a las nietas de La Pasionaria? Porque, además, el que invita es usted: el Jefe del Estado. Está bien, obviamente, que hay una serie de personas que se encargon, pero usted debería haber visto la lista (¡sobre todo para saber si su padre estaba o no!). ¡Suponemos!
Efectivamente, repasando su discurso, usted recordó a su padre como una persona que participó activamente en la democracia durante estos 40 años… ¡y ya!
¿No cree usted que…? En fin –volviendo al tema- ¿usted tampoco se entera de nada?... Entonces, aquí en este país el único que se entera de algo es Rajoy. ¡Ya verás tú! Vamos a tener que hacerle un busto en Galicia porque parece que no se entera pero es el único que se entera. Increíble, pero cierto.
Verdaderamente, en cualquier otro país hubiera supuesto al menos alguna renuncia de algún ministro (no vamos a decir que del Jefe de Gobierno. Señor Rajoy, no se marche usted, al menos hasta que aparezca alguien medianamente compatible, porque los otros tres no son compatibles con gobernar este país). Algún ministro o a alguien. ¿A quién le corresponde esto? A alguien le corresponderá. A algún ministerio le corresponderán todos los objetos protocolarios que, por cierto, cuando se quiere se saltan a la torera. Nos hacen mucha gracia los comentarios de “es que el protocolo”, “es que ya el rey emérito estableció un protocolo según el cual…”. Esto se trataba de otra cosa.
Por un momento pensamos que usted, Felipe VI, se enteraba de lo que pasaba en este país. Ahora tenemos la sospecha clara de que usted, como su hermana, no se entera de lo que pasa, y le da igual ocho que ochenta. Y de lo único que se preocupa es de usted, su mujer y de sus niñas… Nos parece bien, pero es que usted es el Jefe del Estado de España, y es usted español.
Entonces, en fin, tiene usted consejeros suficientes para saber quién estaba y quién no estaba.
Y no le damos más vueltas al asunto, pero dan ustedes una imagen tan pésima que hasta los mismos partidarios de la Corona se revuelven contra usted. Y resulta que lo que usted pretendía era quitar lastre (según la interpretación de don Juan Carlos Afán), es decir, querer no tener nada con el franquismo… y resulta que lo que ha añadido es más lastre (porque las personas se han informado). Usted ha añadido lastre sobre su capacidad de gobierno. Aunque no le toca gobernar, pero como estadista, sí. Ha añadido un gran lastre olvidándose de ciertas entidades.
Esta es nuestra apreciación.