ERDOGAN AMENAZA A EUROPA SIN DISIMULOS
Hoy nos ha llamado la atención el discurso del señor Erdogan, el señor dictador-demócrata turco ha avisado: Primero, va a institucionalizar de nuevo –que se había quitado- la pena de muerte, (cuya abolición es un requisito que la Unión Europea (UE) pone como condición sine qua non para poder negociar con Turquía su per
Hoy nos ha llamado la atención el discurso del señor Erdogan, el señor dictador-demócrata turco ha avisado:
Primero, va a institucionalizar de nuevo –que se había quitado- la pena de muerte, (cuya abolición es un requisito que la Unión Europea (UE) pone como condición sine qua non para poder negociar con Turquía su pertenencia a la Unión)… Pues la va a volver a institucionalizar.
Segundo, el señor Erdogan, ante las críticas de la UE por lo evidente (está metiendo en la cárcel a la mitad del país o más; una respuesta desproporcionada totalmente a lo que haya podido ocurrir –que no lo sabemos con exactitud-), ha dicho que mucho cuidado; que él tiene tres millones y medio de refugiados, y que puede abrir las fronteras para que vengan para Europa. Y que, además, le habían prometido 6.000 millones de euros para el asunto de los refugiados, y apenas ha llegado algo de ese dinero a Turquía.
Tercero, si en breve tiempo no se abre el ‘Espacio Schengen’ par los turcos, procederá a la apertura de las fronteras.
Inmediatamente, la respuesta de la UE ha sido suspender todos los procesos para la admisión de Turquía como miembro activo.
En definitiva, el señor Erdogan no tiene bastante con encerrar (o despedir, etc.) a todo aquel que él crea que piensa de una forma diferente a la suya, sino que amenaza a Europa (en este caso).
Es bien cierto –y lo hemos dicho muchas veces- que Europa no ha cumplido con su cuota de recepción de inmigrantes; es cierto que Europa ha comprado con dinero la posibilidad de que no venga aquí nadie que no sea de aquí; es cierto que Europa se ha comportado con una xenofobia brutal, cuando en realidad necesita de inmigrantes porque no hay recambio natural de la población.
Es decir, una cosa no quita la otra, pero nos enfrentamos a una situación compleja y difícil. Y que no nos extrañe que el señor Erdogan diga “¡Hala!, ¿no enviáis mi dinero?, pues abro las puertas a tres millones y medio de refugiados”. ¡A ver quién los acoge!