ESPAÑA: LA DEMOCRACIA SIGUE PERDIENDO
Por fin se van a reunir Pedro I “El Sánchez”, el presidente del gobierno de España, y el señor Feijoo, el presidente del Partido Popular. Pero… ¿en dónde se van a reunir? Pues, lo lógico es que se reunieran en La Moncloa, puesto que se trata del representante del partido de la oposición que va a hablar con el president
Por fin se van a reunir Pedro I “El Sánchez”, el presidente del gobierno de España, y el señor Feijoo, el presidente del Partido Popular.
Pero… ¿en dónde se van a reunir? Pues, lo lógico es que se reunieran en La Moncloa, puesto que se trata del representante del partido de la oposición que va a hablar con el presidente del gobierno. Pues… no. Ha cedido también -otra estrategia-, y se van a reunir en el Congreso de los Diputados.
Creemos que, además de ceder, también se tiene la clara intención de que poder decir después aquello de que “igual que me reúno con Puigdemont y Junqueras -no se sabe dónde ni cuándo- también me reúno con la oposición donde quiera ella”. Así, saldrá en la foto con todo el mundo, y podrá decir aquello de “yo me reúno con todo el mundo”.
No obstante, hay uno con el que no se reúne: VOX. Democráticamente hablando cabe preguntarse el por qué no se reúne con este partido totalmente legal -si no, no estaría en el Parlamento, donde tiene unos 30 diputados-. La pregunta es: ¿no hay que hablar también con los representantes de VOX?
Parece ser que no porque representan a la extrema derecha. ¿Con quién habla el presidente? ¿Con quienes le convienen, nada más? Pues es el presidente de “Es-pa-ña”. No reunirse con este partido nos parece racismo, pero, desde el gobierno dirían que simplemente siguen los pasos del último que ha ganado las elecciones en Polonia -aunque no sea una victoria real, puesto que ha quedado segundo-, el señor Donald Tusk, el primer ministro actual, quien dice que “lo malo de hablar con la derecha es que, al final, terminas pensando como ellos”. Es decir, no quiere ninguna contaminación. El señor Sánchez, igual.
JCarlos: Yo puedo decir que “quiero cambiar la Constitución para quitar las Comunidades Autónomas”. Lo dice Bildu, lo dice el PNV, lo dice Junts per Catalunya, lo dice Esquerra Republicana… Si esa petición es válida con dichos partidos, entonces también debería ser válido lo que pide VOX, por lo tanto, me tocaría reunirme con todo el mundo, y luego tocaría decir aquello de que no estoy de acuerdo con esto, con esto y con esto. Pero, ¿sentarme a hablar? ¡¡¡Esa es la esencia del Parlamento!!! La palabra es lo que hace que se posibiliten acuerdos, y que se obtengan soluciones válidas para todos. En otro caso crea en la población -tal como sucede ahora- una confrontación.
JLP: ¿No se entrevista con un autoexiliado, e imputado por la Justicia española? Y, además, con alguien que ha dicho que su ideal es acabar con la Constitución, y conseguir la independencia -ya sea en Cataluña o en el País Vasco-. Es como si lo hubiera dicho VOX, puesto que este partido también quiere acabar -o modificar- la Constitución actual para acabar con el Estado Autonómico. Igual es una cosa que la otra.
La democracia está perdiendo cada vez más. Por ejemplo: se ha hecho saber que por norma se van a permitir los insultos, y todo tipo de agravios contra la Corona, contra el presidente del Gobierno, contra el Poder Judicial… Aunque, no lo expresan así, sino que dicen que “va a haber posibilidad de libertad de expresión sobre cualquier cosa”. A partir de que se apruebe esta norma, se permitirá cualquier tipo de insulto; las que insulten no serán perseguido por ley. Va a desaparecer también la figura que dice que “no se puede ensalzar el terrorismo” … Ahora se dirá que un acto terrorista tuvo su sentido y hay que comprenderlo. Es decir, se valida…
¿Qué es la libertad de expresión? ¿El derecho de poder insultar, denostar, perseguir a cualquiera? (Bueno, excepto insultar, denostar y perseguir a la mujer, porque se aplicaría la Ley de Violencia de Género, claro). A cualquier otra persona se le puede insultar sin problemas.
Está claro que cualquier persona puede opinar lo que quiera, sin que por ello insulte a nadie. ¡Se puede dar ese caso!, ¿verdad? Ahí estaría la libertad de expresión, pero… es más populista el sacar una norma que diga que se puede decir cualquier cosa.