ESPAÑA: LA MAYOR POBREZA INFANTIL DE EUROPA
Una despensa vacía y un otoño sin calefacción: “Si abro mi nevera, no hay nada” España obtiene la peor tasa en pobreza infantil de la Unión Europea, según Unicef. Más de uno de cada cuatro menores viven una situación de vulnerabilidad. Mamen lleva a sus niños temprano al colegio y empieza a preparar bocadillos para ven
Una despensa vacía y un otoño sin calefacción: “Si abro mi nevera, no hay nada”
España obtiene la peor tasa en pobreza infantil de la Unión Europea, según Unicef. Más de uno de cada cuatro menores viven una situación de vulnerabilidad.
Mamen lleva a sus niños temprano al colegio y empieza a preparar bocadillos para vender en la calle. “Es la única manera de llegar a fin de mes”, dice la mujer, de 39 años, residente en Madrid, que prefiere no facilitar su apellido. En 2018, se vio obligada a dejar su trabajo de dependienta para poder cuidar a sus cinco hijos. El sueldo de 1.000 euros de su marido no es suficiente para cubrir los gastos familiares. El alquiler se lleva el 70% del salario. “Comemos lo que podemos. Ahora mismo, si abro mi nevera, no hay nada”, lamenta. En su situación viven muchas familias en España, que ha obtenido la peor nota de la Unión Europea en pobreza infantil, con una tasa del 28%, según el último informe de Unicef, que analiza la situación actual de esta precariedad ―entre 2019 y 2021― y su progresión en los últimos años ―desde 2012-2014 a 2019-2021―.
En un contexto de vulnerabilidad también se encuentra Alegría ―nombre ficticio elegido por la mujer—, de 33 años. Agradece recibir la ayuda estatal del Ingreso Mínimo Vital porque es madre de tres hijos, vive también en Madrid y no tiene trabajo. Se separó tras sufrir violencia machista por parte de su expareja y la situación económica vulnerable en la que se encontraba se agudizó. Él era el único que trabajaba en la familia. Recuerda con dureza la pandemia de la covid-19, cuando aún carecía de sustento económico. “A veces, pasaba hambre, no podía salir a pedir ayuda”, cuenta.
En el informe se considera que un menor está en riesgo de pobreza cuando la renta disponible de su domicilio no alcanza un umbral que está basado en el 60% de la mediana de las rentas de todos los hogares del país, teniendo en cuenta también la composición de la familia. Con datos de 2021, el umbral de pobreza en España para una vivienda con dos adultos y dos niños era de 21.185 euros anuales.
Ahora, Alegría se siente más aliviada, vive con 900 euros al mes: “Vamos justos, comemos siempre lo mismo, pero comemos”. Principalmente, compra pasta, pollo, legumbres, lácteos, fruta y verdura, pero aclara que sus hijos no prueban el aceite de oliva ni los filetes de ternera desde hace tiempo porque los precios “están por las nubes”. Dice que los niños son conscientes de la situación: “Saben que no pueden elegir cosas en el supermercado, preguntan primero”.
El especialista en políticas de Infancia de Unicef España, Gabriel González-Bueno, explica que la alta tasa de pobreza infantil se mantiene en España desde hace tiempo. Los datos de 2001 ya indicaban malos resultados. Pero lo que más le preocupa es el bajo porcentaje de mejora, con una reducción de solo el 4% entre 2014 y 2021 (en conjunto, los países analizados han reducido de media un 8%). Más de dos millones de niños están en situación de pobreza en España, es decir, más de uno de cada cuatro menores de edad viven en la precariedad.
La escasa mejoría favorece la cronificación de este problema. El porcentaje español de niños que sufren esta vulnerabilidad de forma persistente, es decir, que llevan dos o más años en esta situación, es el cuarto más alto de los países europeos analizados, por encima del 20% entre 2017 y 2019.
González-Bueno explica que esta situación se traduce en “la transmisión intergeneracional de la pobreza”, que provoca la privación material, desde el acceso a la alimentación hasta la falta de vacaciones de una semana fuera del hogar familiar. Esto desencadena exclusión social, peor salud y menores expectativas. “Muchos niños criados en situación de pobreza alcanzan un nivel formativo, pero ni siquiera se plantean la posibilidad de cursar estudios superiores”, aclara el especialista.