ESPAÑA: PARAÍSO TURÍSTICO DE DROGADICTOS
Y nos queda una nota curiosa: NARCOTURISMO ¿Se lo podían ustedes imaginar?, Pues España y la ciudad de Barcelona es el principal lugar de narcoturismo del mundo, parece ser “Narcoturismo' en Barcelona: yonquis de toda Europa en busca de heroína fácil” España es el sitio más fácil para conseguirla. “La plaza de Vicenç M
Y nos queda una nota curiosa:
NARCOTURISMO ¿Se lo podían ustedes imaginar?, Pues España y la ciudad de Barcelona es el principal lugar de narcoturismo del mundo, parece ser
“Narcoturismo' en Barcelona: yonquis de toda Europa en busca de heroína fácil”
España es el sitio más fácil para conseguirla.
“La plaza de Vicenç Martorell, en el interior del barrio del Raval, es un espacio que presenta contrastes curiosos. Tanto para turistas como para nativos, es uno de esos lugares céntricos a los que "ir a tomar algo" y dejar que transcurra una hora tranquilamente -dos de sus laterales están cubiertos por pórticos-, y a la vez tiene un parque infantil fragoroso. Pero a la vez, es uno de esos rincones que atraen a la mendicidad como un imán al hierro, un tipo de pedigüeño especial pues quienes te piden dinero a cambio de la voluntad o un paquete de pañuelos suelen ser hombres jóvenes, demacrados, delgados, cubiertos con manga larga incluso si arrecia la ola de calor. Es el mismo tipo de menesteroso que en la estación de Sants, cada día, se acerca a los viajeros suplicando 20 céntimos que le faltan para pagarse el billete de regreso a Mataró.
Como ya sabe quien sea perro viejo en estos lances, la moneda que se entrega nunca se invierte en transporte, sino en el trance -que es otra forma de viajar- que proporciona la droga. En los últimos meses, y principalmente en el Raval -un barrio ya de por sí asociado al hampa de poca monta mezclada con la gentrificación hípster-, los vecinos han alertado del aumento de la actividad relacionada con la heroína: en calles como Agustí Duran, Reina Amalia i Roig se han detectado narcopisos, escenas grotescas de yonquis picándose en plena calle y trajín de una nueva forma de turismo que no necesita ni de guías ni de agencias de viajes. Son adictos -de otras partes de España, e incluso llegados de toda
Europa- que acuden a Barcelona atraídos por lo fácil que se ha vuelto encontrar la droga y un lugar discreto en el que pasar las horas, al estilo de los viejos fumaderos de opio de Hong Kong, San Francisco y Nueva York”.
Ahí tenemos otra lacra que no cesa, que no para y España uno de los principales paraísos para la heroína, fácil y segura entre comillas.