FRANCIA APRUEBA UNA REFORMA EN SU CARTA MAGNA
La Asamblea Nacional francesa aprueba una reforma constitucional, conocida como Ley de Protección de la Nación , que apunta a introducir en la Constitución una serie de disposiciones de política antiterrorista. La iniciativa legal nació después de los atentados que sufrió París el pasado 13 de noviembre, en los que per
La Asamblea Nacional francesa aprueba una reforma constitucional, conocida como Ley de Protección de la Nación, que apunta a introducir en la Constitución una serie de disposiciones de política antiterrorista.
La iniciativa legal nació después de los atentados que sufrió París el pasado 13 de noviembre, en los que perdieron la vida 130 personas. Entre los puntos que propone se encuentra la facultad de retirarles la ciudadanía francesa a terroristas condenados, e incorpora a la Constitución la reglamentación del “estado de excepción”, actualmente vigente por ley.
La reforma, que todavía debe sortear otras instancias antes de ser oficialmente aprobada, está siendo muy controvertida (incluso la ministra de justicia, Christiana Taubira, renunció al cargo por no estar de acuerdo con alguno de sus puntos, por ejemplo), pero con esta aprobación la Asamblea Nacional dio el primer paso hacia una modificación en la Carta Magna. Lo que parecía muy problemático de admitir, ha concluido con 317 votos a favor, 199 en contra, y 51 abstenciones. La Asamblea deja ahora el texto en manos del Senado.
Para quedar aprobada de forma definitiva, la propuesta deberá contar con el visto bueno del Senado en versión idéntica, y luego, en una tercera instancia, ser aprobada por el voto conjunto de diputados y senadores. En esa tercera votación tendrá que contar con el respaldo de una mayoría de tres quintos (escollo que –al menos en la primera votación– fue superado en la Cámara Baja).
Parece ser que, en el caso de Francia, van avanzando esas modificaciones en la Constitucion.No obstante, fíjense en una cosa: como en casi todo, la situación creada (en este caso la impresión social de los atentados y demás), sirvió para recortar, recortar, y recortar derechos a la población. El miedo provocado por esos actos (y no con esto decimos que no fueran terribles ni nada por el estilo) hace que los políticos aprovechen para pescar en esos ríos. El miedo paraliza, y los “ríos” de la sociedad francesa actualmente no están revueltos sino paralizados.
Es así. Nos gustaría que fuera de otra manera pero… no lo es. Así lo vemos.