HOY HACE 70 AÑOS DEL PRIMER ATENTADO DE ESTADO DE LA HISTORIA
Seis de agosto de 1945, 08:15 de la mañana. Un bombardero estadounidense llamado ‘Enola Gay’ (un Boeing B-29 Superfortress bautizado así en honor a Enola Gay Tibbets, madre del piloto) sobrevuela Hiroshima, ciudad costera e industrial de Japón. A los pocos segundos de situarse sobre el enclave designado, suelta la bomb

Seis de agosto de 1945, 08:15 de la mañana. Un bombardero estadounidense llamado ‘Enola Gay’ (un Boeing B-29 Superfortress bautizado así en honor a Enola Gay Tibbets, madre del piloto) sobrevuela Hiroshima, ciudad costera e industrial de Japón. A los pocos segundos de situarse sobre el enclave designado, suelta la bomba (llamada en clave “Little Boy”) y se prode la primera explosión atómica con una carga de uranio sobre una población civil (1).
Para nosotros, sin duda, supone el mayor atentado terrorista cometido a lo largo de la historia de la humanidad. En el instante de la explosión fallecieron, ipso facto, más de 30.000 personas, víctimas de las quemaduras.
Después de un año de evaluación de los daños –que es “nada” en este caso-, se estimó que alrededor de 300.000 personas murieron como consecuencia directa de este atentado terrorista, perpetrado bajo un motivo militar, y con la excusa de “estar en guerra” contra un país soberano.
Tres días después… la ciudad de Nagashaki fue objeto de la misma experiencia con otra carga nuclear (esta vez de plutonio), mediante la bomba a la que se llamó “Fat Man”.
Fue el primer atentado de estado que se produjo en la historia de la humanidad, nunca ha habido en la historia algo parecido (ni hasta o en la Gran Guerra (I Guerra Mundial), ni anteriormente durante la Segunda Guerra Mundial, ni en el Holocausto, ni en la guerra de Hutus y Tutsis…). Todas las guerras anteriores han sido terribles, por supuesto, pero lo de Hiroshima y Nagasaki fue el terror, realizado con premeditación, alevosía y diurnidad, a sabiendas de que el armisticio y el fin de la guerra con Japón ya estaban pactados.
El atentado fue realizado con un arma terrible que no se había probado hasta entonces sobre la población civil, pero que sí se había detonado antes y se conocían perfectamente cuáles eran sus efectos.
Existe la explicación de que este terrible atentado terrorista tuvo la justificación de que “ahorró vidas”... ¡Pues serán vidas norteamericanas!, ¡y muy pocas! Esa explicación es una falacia, una mentira.
Y por supuesto, el que los EEUU, como país, pida disculpas –al menos- o perdón… es impensable, porque el poder tiene derecho a manejar el terror, el horror, el exterminio, y el miedo.
El miedo que probablemente no se les haya quitado todavía a los ‘hibakusha’ (término japonés que designa a los que aún sobreviven), 70 años después de aquella barbarie que en el día de hoy ha tenido sus conmemoraciones, y sus ritualidades japonesas, todas ellas para recordar la paz…
¿Quién puede asegurar que dentro de 70 años, o ahora que ya han pasado, no se pueda producir algo parecido?... Nadie.
Resulta "jocoso y gracioso", a la vez, que después de esa terrorífica expresión de poder, el país que la ejerció (EEUU) controle a los demás países para que nadie tenga la posibilidad de utilizarla. Y ahora los estadounidenses tienen terror de que Irán, por ejemplo, pueda construir una bomba atómica… Cuando resulta que el vecino la tiene. Es desproporción de medios...
¡Hipócritas!
Hay opiniones para todo, por supuesto, pero este hecho marca a nuestra especie. Hay, sin duda, un antes y un después de Hiroshima. Un antes y un después en base a la capacidad de uso de esa energía nuclear para exterminio, para escarnio, para aterrorizar. Y, claro, cuando después de ello se entró en la ‘era nuclear’, ahora todo tipo de otras violencias se consienten (violencias de Estado y Gobierno, violencias de corporaciones…). Como hoy, por ejemplo, que el violento general Al Sisi inauguró con pompa, bombos y platillos, la expansión del Canal de Suez, como muestras del ejercicio de poder de su dictadura. Implantada a golpe de disparos, sin que internacionalmente se haya protestado mucho al respecto. Mientras tanto, permanecen encerrados los miembros de los Hermanos Musulmanes, quienes habían ganado dignamente las elecciones, pero que fueron posteriormente desposeídos de sus bienes, y han sido perseguidos y prohibidos.
Así estamos hoy, 6 de agosto de 2015.
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Ver video: Bomba atómica Hiroshima. La peor cara del ser humano
(1) La bomba fue preparada para detonar a 560 metros de altura sobre la ciudad. Liberó una energía equivalente a 13 kilotones (13.000 toneladas de TNT). En pocos minutos, una columna de humo y fuego, de color gris-morado, surgió de la tierra, a una temperatura aproximada de 4.000º C. El calor generado vaporizó la torre de acero de 30 metros de altura que se tomó como punto sobre el cual hacer estallar la bomba, y fundió la arena de varias hectáreas alrededor de ella. Todos los edificios en el radio de 13 km cuadrados desde el centro de la explosión quedaron totalmente destruidos.
(2) Hibakusha (被爆者) es un término japonés que significa ‘persona bombardeada’ (de hibaku (被爆), forma pasiva de baku (爆 bomba o bombardear) y de sha (者 persona)) y con el que se designa a los supervivientes de los bombardeos nucleares a civiles en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 por parte de la fuerza aérea de EEUU tras la aprobación del presidente Harry S. Truman. Oficialmente hay más de 360.000 hibakusha, de los cuales la mayoría, antes o después, han sufrido desfiguraciones físicas y otras enfermedades provocadas por la radiación, tales como neoformaciones y deterioro genético. Asimismo, es característico de los hibakusha un continuo temor ante la incertidumbre de su muerte.