IGLESIA ESPAÑOLA: SIGUEN AUMENTANDO LOS CURAS ACUSADOS
La Iglesia española se enfrenta ya a más de 1.000 acusados de pederastia Un cuarto informe de EL PAÍS eleva los casos a una cifra que es el 0,9 % del clero masculino de las últimas décadas. La base de datos del diario se renueva para incluir más información: hay 74 obispos y superiores sospechosos de encubrimiento El n
La Iglesia española se enfrenta ya a más de 1.000 acusados de pederastia
Un cuarto informe de EL PAÍS eleva los casos a una cifra que es el 0,9 % del clero masculino de las últimas décadas. La base de datos del diario se renueva para incluir más información: hay 74 obispos y superiores sospechosos de encubrimiento
El número de acusados en la Iglesia católica española de abuso a menores, entre clérigos y laicos de instituciones religiosas, ha superado ya los mil casos. Asciende a 1.014 con al menos 2.104 víctimas, según el recuento de EL PAÍS, que incluye todos los que se conocen por medios, sentencias y admisiones de la propia Iglesia. Hace más de cuatro años, cuando este periódico comenzó su investigación, solo se conocían 34. Se ha alcanzado el millar de acusados con el cuarto informe, con 45 nuevos casos, entregado por este diario a la Conferencia Episcopal (CEE) y al Defensor del Pueblo, que desde hace un año tiene abierta una investigación encargada por el Congreso. En total, este diario ha comunicado en sus informes 545 casos, con 704 testimonios que ocupan más de 1.300 páginas, para que la Iglesia los investigue, como le obligan sus propias normas, y dé una repuesta a las víctimas. De todas maneras, en la mayoría de los procesos, órdenes y obispados luego no dan explicaciones a este periódico sobre sus indagaciones, ni sobre los casos que conocen. La lista con los acusados de este cuarto informe se puede consultar al final del reportaje.
EL PAÍS lleva la única contabilidad contrastada de la pederastia en la Iglesia española, en la base de datos abierta que creó en abril de 2021. Ahora, dos años después, este diario actualiza y renueva esta herramienta básica para conocer la dimensión del fenómeno, ante el volumen cada vez mayor de casos que salen a la luz. A partir de ahora se hará pública más información de cada uno de ellos y se actualizarán con mayor frecuencia. Estarán disponibles datos como las iniciales de los acusados, fecha y lugar de los hechos, órdenes y diócesis implicadas, y datos del encubrimiento si lo hubo. La ocultación fue la regla durante décadas. Del millar de casos emerge que al menos 60 obispos —entre ellos altos cargos como Antonio María Rouco Varela, Carlos Osoro y Vicente Enrique y Tarancón— y 14 superiores de órdenes religiosas han silenciado y tapado casos de abusos, a veces trasladando simplemente de destino a los pederastas, también al extranjero. Ni la Iglesia española ni el Vaticano han tomado nunca medidas al respecto. La lista de los 74 obispos y superiores con sospechas de encubrimiento también se puede consultar en la nueva base de datos.
Los informes de EL PAÍS nacen de los cientos de personas que siguen escribiendo al correo electrónico de denuncia que abrió este diario en 2018. Aún hoy hay muchos secretos a voces que permanecen ocultos. Por ejemplo, el caso del salesiano Julio en el colegio Ciudad de los Muchachos de Vallecas, en Madrid. Surge ahora
porque Silvia Martínez no podía más y hace poco decidió contarlo en Instagram. Ella tenía siete años en 1993, cuando este religioso empezó a abusar de ella. “Era el encargado del comedor y del recreo. Abusaba de mí durante la hora de comer. Me tocaba la vulva por debajo del pantalón, por encima de las braguitas”. Cuenta que las agresiones duraron tres años, hasta que cumplió los 10. “Cuando terminaba de comer él me seguía”, recuerda con la voz entrecortada. “A mis padres nunca les dije nada, pero yo nunca quería ir al colegio. Al principio, fingía estar enferma, luego terminé estándolo de verdad. Lo somatizaba todo. Era llegar el domingo por la tarde y empezar con los vómitos”. Martínez lo contó por primera vez en 2011 a un psicólogo, tras arrastrar numerosas secuelas de estrés postraumático. Este año, ha creado una cuenta en Instagram para denunciarlo.