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ITALIA: CALMA EN EL M5E Y TENSIONES EN EL PD

Como era evidente (y ya les habíamos dicho tras celebrarse las elecciones en Italia) que, en principio, no se sabía quién había ganado: había por un lado un partido de izquierdas que había ganado, pero también una coalición de derechas que había ganado… Y, lo que sí estaba claro, es que había un partido que había perdi

 

20180307 renziComo era evidente (y ya les habíamos dicho tras celebrarse las elecciones en Italia) que, en principio, no se sabía quién había ganado: había por un lado un partido de izquierdas que había ganado, pero también una coalición de derechas que había ganado… Y, lo que sí estaba claro, es que había un partido que había perdido: el Partido Democrático (PD) del ex primer ministro Matteo Renzi, quien, como consecuencia, había dimitido… “un poquito”. Decimos esto último porque, hasta que no se formara un Gobierno, no iba a hacer efectiva su dimisión, puesto que quería controlar de alguna manera que no se pactara con… “gente irresponsable” (por resumir), es decir, con el partido Movimiento 5 Estrellas (M5E), que es el partido que realmente ha ganado las elecciones, pero no llegó al deseado 40% de los votos por lo que necesitaría aliarse con algún otro partido. En boca de Renzi: “En campaña electoral hemos dicho ‘no’ a un Gobierno con los extremistas [en referencia al M5E y a la ultraderechista Liga (LN)] y no hemos cambiado de idea, no estábamos bromeando”, subrayó, antes de citar tres elementos que, en su opinión, separan claramente al PD de los extremistas: su “anti-europeísmo, la antipolítica (antisistema), y la utilización del odio verbal”.

Pues bien, ya han empezado las tensiones.

Resulta que, por un lado, el M5E abre la puerta a dirigirse al PD para plantear un Gobierno de coalición. Y por otro, dentro de las filas del PD ya ha surgido un sector anti-Renzi que está a favor del acercamiento a los populistas. En éste destaca Paolo Gentiloni (actual jefe de Gobierno o primer ministro), quien se ha sentido “sorprendido” y “enfadado” por las palabras de Renzi en la rueda de prensa en la que anunció su renuncia, porque dijo que el batacazo del PD se debía a que le habían obligado a “hacer una campaña demasiado técnica”, e incluso hizo responsables a Gentiloni y al propio presidente de la República, Sergio Mattarella, por no convocar antes las elecciones.

20180307 renzi 2Ya han comenzado las dimisiones entre los fidelísimos de Renzi, como Debora Serracchiani, gobernadora de Friuli, que dejó su puesto de secretaria nacional del partido, y lo mismo han hecho los secretarios de varias regiones. Todos están planteando que Renzi tiene ya que irse: ha perdido un referéndum (en el 2016, sobre la reforma constitucional), y ahora ha perdido las elecciones. Según estas voces, el PD tiene que buscar otro líder y encontrarse, situarse, y verse de otra manera. Tiene que irse, para que ahora empiece a funcionar la política de pactos.

Es difícil este tipo de situaciones (ya lo hemos dicho más veces): Renzi y el PD han perdido, pues ahora toca negociar, consensuar. Ahora tienen que negociar de cara a que el contrario les admita el máximo posible de su programa, y de esta forma llegar a un acuerdo para sacar adelante un Gobierno. Ahora no pueden seguir con la política de ‘máximos’ a la que nos tienen acostumbrados; es el momento de los ‘mínimos’... o del ‘algo’. Tienen que dar opción a la entente, al ponerse de acuerdo, aunque sea con mínimos.

En España nunca llegamos a un acuerdo de mínimos, y en Italia van en la misma dirección, dado el razonamiento de Renzi: si durante toda la campaña se dijo que no se iban a hacer pactos, ¿por qué hacerlos ahora?

¡Pues porque ha hablado el electorado, señor Renzi!, y ahora hay que buscar fórmulas para que el país sea gobernable, para que vaya adelante; buscar fórmulas para conseguir el bien común. Evidentemente, en la política todas son palabras, lo interesante es otra cosa, pero… en esa línea se apuesta y se está.

Ahí nos vemos, con esas declaraciones de Gentiloni, que está realmente muy enfadado, y que demuestra que empieza a haber movimiento.