Jueces de Bélgica advierten de que el país está en vía de convertirse en un narcoestado.
JLP: Pero, ¿qué me dices? Esto parece una noticia de la inteligencia artificial que se lo ha inventado. No, no, no, no, no. En una carta abierta, una magistrada de instrucción alerta de una amenaza organizada que mina las instituciones belgas y pide una estrategia estructural para combatirla. La alarma sonó primero en
JLP: Pero, ¿qué me dices? Esto parece una noticia de la inteligencia artificial que se lo ha inventado. No, no, no, no, no.
En una carta abierta, una magistrada de instrucción alerta de una amenaza organizada que mina las instituciones belgas y pide una estrategia estructural para combatirla.
La alarma sonó primero en Amberes, cuyo gigantesco puerto hace tiempo que se convirtió en una de las principales entradas de cocaína en Europa. Luego se extendió a Bruselas, donde desde hace más de un año las noticias de tiroteos en plena calle por presuntos ajustes de cuentas entre bandas de drogas se han convertido en casi una rutina, más de la capital belga. Los jueces del país constatan ahora lo que diversas voces llevan tiempo advirtiendo. Las redes de narcotráficos están tan extendidas en Bélgica y ejercen tal poder en la sombra que el país está en vía de convertirse en un narcoestado.

JLP: ¿Qué les parece? Increíble, ¿no? Increíble. Nosotros no estamos muy lejos, ¿eh? Cuidado, cuidado. Sólo una estrategia estructural logrará evitar que se caiga en lo peor.
“Afrontamos una amenaza organizada que mina nuestras instituciones”, Alerta una juez de instrucción de Amberes en una carta abierta publicada este lunes bajo la condición de anonimato en el portal oficial de tribunales belgas en el país. Se han afianzado amplias estructuras mafiosas que se han convertido en la fuerza paralela que desafían no sólo a la policía, sino también al Poder Judicial, subraya de la magistrada, que revela que tuvo que pasar cuatro meses escondida bajo vigilancia policial por amenazas e intimidaciones por sus investigaciones sobre casos de narcotráfico. Algo que a Cota le ha pasado también a varios de sus escoltas, muchos de los cuales viven bajo protección policial. Los escoltas viviendo con protección policial en Bélgica.
JLP: ¿Quién lo vea decir esto de esta noticia? A mí me ha sorprendido mucho, porque sabíamos que el puerto de Amberes es un poquito coladero, pero de ahí a que los jueces digan que es un narcoestado y de ahí que los guardaespaldas necesiten protección policial, o no.