JUICIO AL ACUSADO DE ENVENENAR EN UNA SIDRERÍA
Se está celebrando un juicio muy curioso. Un pinche de cocina que trabajaba en la sidrería ‘El Lavaderu’ en Gijón (Asturias) se dedicó a intoxicar a sus 19 compañeros de trabajo durante 8 años administrándoles ‘Colmen’ (un medicamento compuesto de cianamida, y que es utilizado para la desintoxicación alcohólica). Si un
Se está celebrando un juicio muy curioso.
Un pinche de cocina que trabajaba en la sidrería ‘El Lavaderu’ en Gijón (Asturias) se dedicó a intoxicar a sus 19 compañeros de trabajo durante 8 años administrándoles ‘Colmen’ (un medicamento compuesto de cianamida, y que es utilizado para la desintoxicación alcohólica). Si una persona toma este medicamento e ingiere alcohol, tiene una reacción y se siente fatal (vómitos, náuseas, palpitaciones y pérdida de peso inexplicables).
Andrés Avelino F. F., de 57 años, está acusado de trece delitos de lesiones y seis faltas de lesiones con la agravante de confianza, suministró el fármaco a sus compañeros entre 2004 y 2012.
El acusado conseguía el medicamento por su relación de amistad en una farmacia de Gijón, incumpliendo la normativa que exige su dispensa bajo receta médica (hecho por el que se sigue un procedimiento administrativo), y se dedicaba a echarlo en todo aquello que preparaba.
Los afectados aseguran que desconocían que se les estuviera suministrando el fármaco, pero al ingerir alcohol sufrían cuadros de malestar general, como vómitos, mareos o pérdidas de peso inexplicables. Ello provocó que algunos de ellos perdieran su puesto de trabajo por bajo rendimiento, y que otros lo abandonaran voluntariamente. El ex propietario de ese establecimiento una vez ingresó en el hospital con 182 pulsaciones por minuto, y la cosa llegó a tal punto, que el cocinero del establecimiento falleció en 2011 en el interior de la propia sidrería tras sufrir un paro cardiaco que podría estar relacionado con la actuación del acusado (no se sabe hasta qué punto pudo colaborar el medicamento en dicho fallecimiento, y no se podrá saber porque fue incinerado).
La alarma surgió cuando se percataron de que, uno tras otro, mejoraban cuando no iban al trabajo por vacaciones o por baja por enfermedad.
No sabemos cómo se descubrieron los hechos, y cómo llegó a confesar este hombre, pero fue detenido en el 2013, y desde entonces ha permanecido en prisión provisional a la espera del juicio.
En la primera sesión el imputado se ha mostrado tranquilo, ha negado las acusaciones, y ha recalcado que pensaba que si se encontraban mal el resto de los empleados, era porque la mayoría iban al trabajo bebidos y drogados.
El Fiscal pide para este ‘caballero’ 65 años de cárcel –no crean que se queda corto-, y también tiene previsto pedir para el acusado el pago de multas por valor de 4.320 euros, y de indemnizaciones que rondan los 65.000 euros… Toda esta serie de protocolos habituales.
Lo cierto es que nos gustaría saber qué razones aduce este señor para intoxicar a 19 personas…
¡Increíble, pero cierto!