LA BUROCRACIA EN ESPAÑA ES LENTA
El limbo extremeño del forense Corasaniti: tuvo "el corazón del Diego en las manos", huyó del kirchnerismo... pero la burocracia le atrapó en España Estudió el cuerpo de Maradona, muerto hoy hace cuatro años. Y abrió en canal la política argentina con sus dudas sobre la muerte del fiscal Nisman. En su currículum hay 3.
El limbo extremeño del forense Corasaniti: tuvo "el corazón del Diego en las manos", huyó del kirchnerismo... pero la burocracia le atrapó en España
Estudió el cuerpo de Maradona, muerto hoy hace cuatro años. Y abrió en canal la política argentina con sus dudas sobre la muerte del fiscal Nisman. En su currículum hay 3.387 autopsias, insuficientes para que España facilite la homologación de su título. Vive atrapado en un limbo legal, mientras Sánchez anuncia convalidaciones para África
A lo largo de su trayectoria aprendió que un minuto puede salvar una vida, como jefe de emergencias en el Hospital de San Isidro (Buenos Aires) o como médico legal, donde sus informes fueron claves para que un juez comprendiese el horror en el cuerpo de una niña asesinada y dictase una de las mayores penas de cárcel en Argentina. Ahora, tras más de dos años y asentado en Extremadura, sigue a la espera de la homologación de su título en España para poder ejercer. "Es una falta de respeto que, teniendo médicos de países hispanoparlantes —cuyas universidades tienen convenios con otras españolas— trabajando de camareros o albañiles, se pretenda ir a buscar otros profesionales a Mauritania", dice a Crónica sobre el anuncio de Pedro Sánchez de agilizar la homologación de títulos procedentes del África subsahariana y el Sahel.
Hace poco más de dos años Corasaniti y su familia abandonaron Argentina. La decisión no fue económica. Su vida en el país albiceleste era próspera, con un sueldo situado "dentro del 3% más rico de la República", y parecía tenerlo todo. "Un auto, mi casa en la costa, otra en Buenos Aires, otra en la montaña, en la Patagonia".
A los 24 años se licenció por la Universidad de Buenos Aires, realizó la residencia en Medicina Familiar y un posgrado en Medicina Legal. Poco después, se convertiría en jefe del cuerpo médico forense del departamento judicial de San Isidro, con más de tres millones de habitantes bajo su jurisdicción. Acabaría compatibilizando con otros trabajos como ser jefe del Servicio de Emergencias del Hospital de San Isidro o sus clases en la cátedra de Emergencias y la de Medicina Legal en la Universidad Nacional y Universidad de Buenos Aires, respectivamente.
Todo cambió el 18 de enero de 2015. El fiscal Alberto Nisman fue hallado muerto en el baño de su apartamento en Puerto Madero (Buenos Aires). Tenía un disparo en la sien derecha y una pistola Bersa calibre 22 a su lado. Su muerte ocurrió pocas horas antes de su comparecencia ante el Congreso.
El fiscal iba a exponer sus pruebas sobre su denuncia contra la presidenta Cristina Fernández deKirchner, el canciller Héctor Timerman y otros funcionarios, a quienes acusaba de encubrir a los responsables iraníes del atentado contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en 1994. Un ataque que dejó 85 muertos.
Aunque inicialmente se barajó la posibilidad de que se tratase de un suicidio, las pruebas en la escena del crimen no cuadraban. Corasaniti lo notó apenas llegó: la posición del cuerpo, la pistola, y la ausencia de pólvora en las manos de Nisman levantaron sospechas.
Semanas después, empezó a percibir cosas inquietantes a su alrededor. "Me pusieron cámaras de vigilancia apuntando a mi casa, y un día de camino a subirme en el auto, encuentro en el garaje una nota que decía: 'Tu hija Josefina va a este colegio y entra a tal hora'. Eso fue lo que me hizo dejar todo y venir", cuenta Federico.
La familia Corasaniti Petrarca tardó seis años en abandonar el país. Lo hicieron decididos a empezar de cero y trabajar en lo que fuera necesario. Una vez en España volvió a comprobar la elasticidad del tiempo. Tanto él como su esposa, Carolina Petrarca, una médica pediatra y psiquiatra infantil, llevan dos años y seis meses esperando a la homologación de su título académico en nuestro país. Nunca llega.
DOS AÑOS DE ESPERA
El procedimiento burocrático lo empezaron estando aún en Argentina. Desde aquella, el matrimonio se encuentra entre las 47.226 almas congeladas a día de hoy en este limbo burocrático. Una gran parte de los expedientes pertenecen a sanitarios llegados de América del Sur.
El órgano encargado de este trámite —el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades — acumula 17.182 expedientes a la espera de homologación en diversas profesiones gestionados bajo el antiguo decreto y 30.044 a la espera de resolución conforme al Real Decreto 889/2022. Tan sólo un 15% de las solicitudes han sido resueltas por el ministerio. Una muestra de la lentitud del proceso que, en 2022, solo contaba con ocho funcionarios para los trámites burocráticos.
https://www.elmundo.es/cronica/2024/11/25/673f7259e9cf4a69498b4580.html