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LA INFORMACIÓN COMPARTIDA POR ALEMANIA Y EEUU DESEMBOCÓ EN ASESINATOS O DETENCIONES

La información compartida por Alemania y EE.UU. desembocó en asesinatos o detenciones de, más o menos, 40 terroristas, publica hoy Der Spiegel, a propósito de las revelaciones de Snowden. Esto en el norte de África, colaborando los británicos. En fín, basta recordar o queremos recordar que existe eso de “La Carta Magna

La información compartida por Alemania y EE.UU. desembocó en asesinatos o detenciones de, más o menos, 40 terroristas, publica hoy Der Spiegel, a propósito de las revelaciones de Snowden. Esto en el norte de África, colaborando los británicos.

En fín, basta recordar o queremos recordar que existe eso de “La Carta Magna”, de hace 800 años, según la cual toda persona es presuntamente inocente y tiene derecho a un juicio justo. Pero esto, en Guantánamo, tampoco se acordó de ello, y el Sr. Obama... ¡Sr. Obama, Sr. Obama, esto es grave! Hasta la sra. Hillary Diane Rodham, Sra. De Clinton, ha admitido, a propósito de esto, que se han hecho algunas cosas mal. Y “hacer algunas cosas mal” significa cosas de este tipo. Que, hasta donde llegan a saber en Der Spiegel, ¡40 terroristas han sido asesinados!, por las informaciones que han cruzado Alemania y EE.UU. con la colaboración de los británicos. Y otros han sido desaparecidos o… o bueno…

Y uno dice: “Pero bueno, ¡esto no se puede hacer!”. ¡Pues sí! ¡Sí se puede hacer!

¡Porque la fiscalía de España no ve delito en captar datos telefónicos, al no poder concluir que se vulnera la intimidad!

No sé… no sé en qué país… o sea,  en qué planeta estamos, ¿no? Por una parte sale la información en Der Spiegel,  de que, bueno, gracias a la información compartida de datos, se han asesinado a unas 40 personas en el norte de África. Y por otra parte, la fiscalía de la nación española considera que no puede concluir que se vulnere la intimidad.

O sea, te pinchan el teléfono, te pinchan las cartas, te pinchan los Emails, te pinchan todo, y eso no te vulnera la intimidad.

En fín… Esperemos, esperemos —se suele decir— que no pase lo que se suele comentar: que cuando escupes para arriba, la saliva cae para abajo. Pero son cosas de la intimidad del señor Gallardón and company, y no entendemos por qué.