LA JUSTICIA FRANCESA PROCESA A TEODORÍN OBIANG POR CORRUPCIÓN
Lo de antes no es nada comparado con la fortuna de Teodorín. ¡Teodorín, Todorín! El hijo de Teodoro Obiang Nguema, dictador de Guinea Ecuatorial. Se le quieren buscar las cosquillas por una pequeña corrupción de 110 millones de euros, ¡entre otras cosas! Al decir “entre otras cosas” queremos decir que eso es una parte
Lo de antes no es nada comparado con la fortuna de Teodorín. ¡Teodorín, Todorín! El hijo de Teodoro Obiang Nguema, dictador de Guinea Ecuatorial.
Se le quieren buscar las cosquillas por una pequeña corrupción de 110 millones de euros, ¡entre otras cosas! Al decir “entre otras cosas” queremos decir que eso es una parte pequeña de Teodorín. Sí, una parte pequeña, porque es la parte que corresponde más a Francia. Pero fíjense Teodorín. En un palacio en París de 101 habitaciones invirtió 25 millones de euros. En las reformas, 12 millones.
Pero en total, por estos 110 millones de euros, esto es lo que le pide, porque se supone y se tiene certeza de que fueron sacados del erario público de Guinea Ecuatorial. Entonces, se le va a pedir una orden de caza y captura.
Pero es que, además, el bueno de Teodorín, por cifrar una cifra bonita, tiene una casa en Malibú valorada en 26 millones, un jet privado valorado en 30 millones, y la acusación de EEUU de desvíos de fondos durante su etapa de ministro por valor de 265 millones de euros. ¿Qué les parece?
¿Cómo puede ser que en un país…—claro, tiene petróleo— que son un millón doscientos mil habitantes, que tiene 28.051 kilómetros cuadrados, se puede robar tanto? Y cómo se puede tener a la población inmersa en pobreza, en penalidades, y este señor… —por llamarle algo—, según su mayordomo: “su vida en París se resumía en tres palabras: putas, drogas y alcohol”. Versión del mayordomo. Así que sobra… Su palacio en la Av. De Foch tenía 4.500 metros cuadrados y lo escondía tras cinco sociedades suizas.
Ahí está Teodorín, 48 años. Segundo vicepresidente de la República de Guinea Ecuatorial y encargado de la defensa y de la seguridad del Estado.
¡Impresionante, increíble, pero cierto! Y la comunidad internacional… Bueno, parece que Francia quiere hacer algo, pero ¡ya veremos! Eso lleva tiempo. Porque precisamente en Francia, la polución…