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LA JUSTICIA NO TIENE PRISA NI CUANDO SE EQUIVOCA

Un preso lleva siete años encerrado en la cárcel de Málaga pese a que las pruebas de ADN lo han exculpado. Un ciudadano holandés está preso desde 2003 por tres agresiones sexuales en Fuengirola pese a que la policía alertó en 2007 de que los restos hallados eran de un británico Le llaman ‘el holandés’. Fue considerado

Un preso lleva siete años encerrado en la cárcel de Málaga pese a que las pruebas de ADN lo han exculpado. Un ciudadano holandés está preso desde 2003 por tres agresiones sexuales en Fuengirola pese a que la policía alertó en 2007 de que los restos hallados eran de un británico

Le llaman ‘el holandés’. Fue considerado en su momento como el autor de tres violaciones. Se le condenó porque hubo una declaración de las violadas diciendo que era él. Las huellas que se hallaron no eran suyas y tampoco el ADN obtenido coincidía con el suyo, pero dos de las víctimas y una testigo le reconocieron.

Evidentemente, eso no debería ser suficiente, pero sí lo fue para el juez que, después de un año y pico de mantenerlo en ‘prisión preventiva’ –hasta que le juzgaron-, consideró condenarle.

Pasado el tiempo, ¡cosas de la vida!, se descubrió que por allí había pasado ‘un inglés’ que, condenado en Inglaterra por violación y asesinato, su DNA se incorporó a los ficheros de material genético. Cuando la policía española cruzó los datos, se encontró con una sorpresa: los restos orgánicos hallados en una de las agresiones sexuales de Fuengirola coincidían con el perfil de ‘el inglés’, y se descubrió que ‘el holandés’ no había tenido nada que ver con el caso.

Los agentes informaron al juzgado, pero… la justicia ha tardado siete años en reaccionar. ‘El holandés’ sigue en la cárcel, y sólo ahora una jueza ha querido investigar de nuevo el caso.

¿Por qué, entonces, las víctimas le acusaron a este hombre?... Pues es un síndrome postraumático que ocurre en las mujeres cuando sufren un ataque de este tipo: son capaces de confundir caras, confundir expresiones… Y por eso, sabiendo que existe ese problema, se suelen hacer pruebas más definitorias –como la prueba del DNA, que no entendemos por qué tarda siempre tanto en realizarse-. El caso es que este hombre se ha pasado once años encerrado sin tener por qué...

Ahora se va a poner en marcha una nueva investigación… Ustedes, los representantes de la Justicia, son ustedes impresentables. Como este holandés no tiene familiares directos, pues se convirtió en carne de prisión. Y la justicia, ahora que se ha dado por enterada, no tendrán más remedio que soltarle pero… ¡qué embarrada!  Y sin prisa, tranquila, tranquila… la justicia.