LA LLEGADA DE EVO MORALES A BOLIVIA
La llegada de Don Evo Morales a Bolivia, con todos los actos, la gente allí apiñada, recibiéndolo… ¡Bueno! La reunión de UNASUR, donde todo el mundo habla, desde Dilma Rousseff, al señor Mújica, por supuesto Correa, no les digo nada de Maduro... —que le ha dado por atacar a España, que casualmente no ha sido el que más
La llegada de Don Evo Morales a Bolivia, con todos los actos, la gente allí apiñada, recibiéndolo… ¡Bueno! La reunión de UNASUR, donde todo el mundo habla, desde Dilma Rousseff, al señor Mújica, por supuesto Correa, no les digo nada de Maduro... —que le ha dado por atacar a España, que casualmente no ha sido el que más problemas ha puesto; ha sido una tal Francia. Pero parece que a Francia no hay mucho interés de molestarla, y a Portugal tampoco, que es también un socio de Venezuela—.
En este caso, pues la verdad que es una vergüenza. Es una vergüenza que los tratados internacionales no se cumplan. Un avión presidencial es territorio “extra territorial”, pertenece a ese país esté donde esté, y tiene que haber unas condiciones para poder permitir el vuelo.
La verdad es que tuvo que ser una situación bastante tensa, cuando a ese tipo de avión, que no tiene una capacidad larga para volar, se le empezó a negar, a negar, a negar… ¿Y por qué se le negó? Pues se le negó por el miedo: por el miedo al conflicto con los EEUU.
¿Se imaginan que realmente hubiera venido el espía norteamericano? ¿Y que hubiera bajado y pedido asilo político?
¡Ay, Dios mío! Tanto que nos quejamos del espionaje, de la falta de respeto de los EEUU, pero cuando EEUU agarra el teléfono y dice: “oye mira, que…”. Lo que podemos decir es que ha sido un auténtico fracaso de los servicios secretos. Porque tenía que haber habido alguien allí espiando, viendo quién se monta y quien no se monta en el avión, para saber esas cosas. ¿Qué ha sido un falso rumor para organizar todo esto?
Al final, el único que ha dado permiso ha sido España, en Canarias —por la capacidad que tiene ese avión, para después dar el salto a América, pues cuanto más lejos fuera, más fácil llegaría con combustible-.
La indignación ha sido superior. Yo creo que es cierta. Debería serlo. Pero sobre todo esa hipocresía: de cómo se tienen que respetar las cosas. Vamos, si eso se lo hacen a un avión de otro presidente europeo, ¿dónde hubieran ido a parar las cosas?
Siempre estamos con la misma historia: “Es que estos son sudacas”.
Evo Morales no respetará las expropiaciones, lo de Repsol… Sí, lo que hemos ido escuchando. Pero aunque él no lo respete, lo que hace la diferencia es que yo respete el derecho internacional. Aunque el otro no lo respete. Ahí es donde está la grandeza y el testimonio de hacer bien las cosas. ¿Qué él no lo respeta? Bueno, pues iremos a los tribunales, veremos que pasa. Pero lo que yo no puedo hacer es igualarme. Es la famosa historia de la guerra sucia contra las bandas llamadas “terroristas”. Bueno, ellos se juegan la vida, en el caso de que los pillen pueden ir a la cárcel. Pero no puede ser que el gobierno haga guerra sucia, en el nombre de sus ciudadanos, por su seguridad.
Evidentemente, eso se puede hacer con un país como Bolivia; un país, ya saben ustedes, de los que no tienen un cierto grado. Posiblemente, no se lo hubieran hecho al presidente de China, aunque llevara en el avión a ese señor. Nadie le hubiera negado el sobrevolar el espacio, y nadie le hubiera negado que aterrizara donde le diera la gana. Si hace falta en la M-50 de Madrid, en la circunvalación, pues también le hubieran dejado aparcar allí, porque le hubiera venido mejor para acercarse a una cafetería. ¡Permítanme la barbaridad!