LA SITUACIÓN EN ECUADOR ES TERRORÍFICA
“ Durán, la ciudad de Ecuador secuestrada por el crimen organizado” El alcalde de la ciudad no permanece en el mismo lugar más de una noche, ha tenido que salir del país y cambia la línea telefónica constantemente por las amenazas El alcalde de Durán, Luis Chonillo, solo ha podido entrar dos veces en el edificio del Mu
“Durán, la ciudad de Ecuador secuestrada por el crimen organizado”
El alcalde de la ciudad no permanece en el mismo lugar más de una noche, ha tenido que salir del país y cambia la línea telefónica constantemente por las amenazas
El alcalde de Durán, Luis Chonillo, solo ha podido entrar dos veces en el edificio del Municipio y en ninguna de las ocasiones logró llegar hasta su despacho porque tuvo que ser evacuado ante las amenazas de sujetos en motocicletas que rodean las instalaciones. El 15 de mayo, mientras los 220 alcaldes del país celebraban la posesión en sus ciudades e instalaban la primera sesión de los concejos municipales, Chonillo huía de una escena de terror donde intentaron asesinarlo. Él salió ileso del atentado, pero dos policías que lo custodiaban y un vendedor ambulante que estaba en los alrededores trabajando, murieron. “Todos nuestros funcionarios han sido amenazados, colocan denuncias, pero no hay ningún resultado, ni siquiera les han dado seguridad y muchos otros han renunciado”, explica el alcalde desde la clandestinidad. Ha aparecido pocas veces en público con chaleco antibalas, casco y un grupo de policías. Pero “no es el suficiente para el nivel de riesgo que tengo”, añade.
Por seguridad, no permanece en el mismo lugar más de una noche, ha tenido que salir del país, cambia la línea telefónica constantemente y para llegar a él hay que pasar por varios funcionarios. Casi no da entrevistas a la prensa porque cualquier palabra podría poner aún más en riesgo su vida. En cuatro meses de gestión, los concejales del municipio no han podido reunirse presencialmente, los debates son por videollamada, donde toman decisiones como decretar al cantón en emergencia y exigirle al Gobierno una intervención real, más allá de la presencia de policías y militares como lo hizo el presidente, Guillermo Lasso, bajo el último decreto de estado de excepción que firmó el 24 de julio.