LA UE RESPIRA PESE AL VUELCO HISTÓRICO EN LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN FRANCIA
Esta noticia era la obvia para ser la primera (así aparece en todos los titulares de los medios de comunicación), pero no lo hemos querido así: la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia. Todo el mundo estaba pendiente de quienes serían los dos candidatos que saldrían elegidos para la segunda vuelta
Esta noticia era la obvia para ser la primera (así aparece en todos los titulares de los medios de comunicación), pero no lo hemos querido así: la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia. Todo el mundo estaba pendiente de quienes serían los dos candidatos que saldrían elegidos para la segunda vuelta el 7 de mayo.
Evidentemente, ha sido un vuelco histórico, ya que ninguno de los partidos tradicionales ha conseguido apuntarse a ser uno de los dos candidatos de la segunda vuelta. Tanto Emmanuel Macron como Marine Le Pen no pertenecen a los dos partidos que tradicionalmente se han disputado el poder en la V República Francesa desde su fundación en 1958: los conservadores o ‘gaullistas’ del actual Les Republicains (LR), y los socialistas del Parti Socialiste (PS). El más votado ha sido Macrón, del nuevo partido socio-liberal ¡En Marcha!, y Le Pen, del ultraderechista Frente Nacional, quedó segunda. Los resultados han sido cercanos entre uno y otro, pero esto no quiere decir nada porque ahora viene la segunda vuelta de los comicios.
Por lo pronto, todos los otros candidatos (los conservadores, los socialistas, etc.) han “ofrecido” su apoyo a Macrón (ex ministro de Economía del actual presidente socialista François Hollande), que se salió de las filas socialistas porque no se sentía representado, y por ello fundó el nuevo partido ¡En Marcha!
Es evidente (ya casi no hay que hacer reflexión sobre ello) el desgaste que tienen los partidos tradicionales por la burocracia, por la corrupción, y por haberse alejado de las necesidades de la población que los había elegido para dedicarse principalmente a su auto-mantenimiento en el poder. Todo ello ha producido un hartazgo y una indignación general. Ahora, en Francia la estrategia de Le Pen es presentarse como la “candidata del pueblo” frente a los “oligarcas económicos de la globalización”.
Aquí en España lo hemos tenido con el Movimiento 15-M, que fue una espoleta a nivel mundial para que aflorara algo que estaba latiendo. Ese malestar lo hay en todas las democracias: que aparezcan presidentes ‘populistas’ como en Filipinas el señor Rodrigo Duterte (que lo que pide es una guerra al desorden), en EE.UU. el señor Donald Trump (un “outsider” de la política dentro del Partido Republicano), y tantos otros. La gente va buscando otras cosas. El edificio de las democracias está lleno de remiendos y se está viniendo abajo.
Europa parece que ha respirado; Europa estará tranquila si sale elegido Macron, ya que éste planteaba algunas reformas con respecto a la Unión Europea, pero no plantea la salida de la misma (tal como hace Le Pen), tan solo hacer un giro en las relaciones. Efectivamente, la UE está tan burocratizada, anquilosada, y tan sin sentido (tras haber perdido el contacto con la realidad de la población y tras no haber sabido explicar sus pasos) que, evidentemente la situación está complicada. No obstante, las Bolsas también están tranquilas. El euro tampoco parece que corra peligro…. ¡hasta la segunda vuelta! Veremos qué pasa.
Aquí en España todo el mundo se apunta a que "ya sabían", y esas cosas... Parece ser que el que más cercano puede estar a Macron es el señor Albert Rivera del partido Ciudadanos (por eso de la ideología y de que también es un partido nuevo). ¡Hasta los de Podemos han dicho que hay que juntarse con quien sea con tal de que no gane Le Pen!
Por lo tanto, todos contra Le Pen. Por ahora Europa se ha librado del peligro ultraderechista y populista en Holanda, y ahora en Francia. Después queda Alemania… Suma y sigue.