LAS JUSTICIAS SE REPARTEN DE MUY DIFERENTE MANERA
Nos dicen que el señor Breivick (a quien no nos gusta nombrar), el hombre que acabó con la vida de 77 personas en Noruega , ahora resulta que, nada más y nada menos, ha llevado a juicio al Estado noruego… ¡Tiene guasa! La motivación de su demanda es la supuesta violación de sus derechos humanos por las condiciones de s
Nos dicen que el señor Breivick (a quien no nos gusta nombrar), el hombre que acabó con la vida de 77 personas en Noruega, ahora resulta que, nada más y nada menos, ha llevado a juicio al Estado noruego… ¡Tiene guasa!
La motivación de su demanda es la supuesta violación de sus derechos humanos por las condiciones de su régimen carcelario: pide ser tratado correctamente en la cárcel. ¡Fíjense ustedes!...
Este señor tiene a su disposición tres celdas: una donde pernocta, otra para estudiar -pese a que ha abandonado la carrera de Políticas que comenzó en la cárcel- y una tercera para hacer ejercicio físico; dispone además, de televisión, ordenador (sin Internet) así como una PlayStation. Tiene, también, la opción de lavarse la ropa. Se le ha modificado el régimen en varias ocasiones, y ahora incluso se le permite pasear en una zona al aire libre mayor. Una vez a la semana, se le permite acceder a la zona común dónde puede hacerse la comida y relacionarse con los guardias. No obstante, no tiene contacto con ningún preso, y con su abogada habla a través de una cristalera.
La abogada sostiene que "las condiciones de aislamiento impuestas desde agosto de 2011 a su cliente violan los artículos 3 y 8 de la Convención Europea de los Derechos Humanos", los cuales hacen referencia a la prohibición de la tortura y trato inhumano, así como al respeto a la privacidad. El terrorista se queja del uso de esposas y cacheos continuos en la cárcel de Ila (el primer penal donde estuvo internado hasta octubre de 2013, no actualmente), además del escaso contacto y carencia de visitas, así como de la censura de su correspondencia o la limitación de las llamadas telefónicas.
Ante sus demandas, nos planteamos serias preguntas de carácter humano. ¿Este hombre pide “derechos”?… Y demanda al Estado noruego, ¿y éste acepta realizar el juicio? Es más, ya hay precedentes de otros juicios tras los cuales se mejoraron las condiciones de los presos.
La abogada de este señor (aunque cuesta trabajo pensar que pueda tener a alguien que actúe como su abogado, ¿verdad?), dice que "si el Estado noruego no mejora sus condiciones de vida en la cárcel, su cliente está dispuesto a llegar hasta la Corte de los Derechos Humanos de Estrasburgo".
Este hombre está condenado a 21 años (la máxima pena que existe en Noruega) con posibilidad de prórroga, desde agosto de 2012. En la actualidad tiene 37 años.
Esto ocurrió en julio de 2011, este terrible ataque a la vida. La mayoría de las víctimas fueron jóvenes, a los que tiroteó en la isla de Utøya, y hubo también otras ocho por una bomba en Oslo.
Lo cierto es que las “justicias” se reparten de esta forma. ¡Qué diferencia con esa otra cárcel de Guantánamo!, ¿verdad?