Las llamadas a salir a la calle no revierten el desánimo ciudadano en una jornada lluviosa que reúne a la mitad de asistentes que hace un año.
Cataluña celebra su Diada con la vista atrás. La movilización ciudadana ha caído con el paso de los últimos años con el fiasco del procés y el recuerdo de tiempos mejores marca una jornada que antaño fue una demostración de fuerza del independentismo y que, ahora, se vive más como una ocasión propicia para tener un día
Cataluña celebra su Diada con la vista atrás. La movilización ciudadana ha caído con el paso de los últimos años con el fiasco del procés y el recuerdo de tiempos mejores marca una jornada que antaño fue una demostración de fuerza del independentismo y que, ahora, se vive más como una ocasión propicia para tener un día ocioso aprovechando una jornada que el calendario reserva como festivo. La playa podría haber sido una opción a tener en cuenta, pero una tormentosa mañana en Barcelona ha condicionado planes, lo mismo que seguro ha influido en desalentar la participación en la tradicional manifestación que se celebra cada 11-S por la tarde, organizada por Assemblea Nacional Catalana (ANC) y otras plataformas independentistas. Según la Guardia Urbana, han asistido 28.000 personas, la mitad que el año pasado (unas 60.000 personas) y muy lejos de cifras superiores al millón de participantes durante la cúspide del procés.

Jl- la mitad… esto indica que parece ser… si por un aguacero no revindicas la independencia, se ve que no hay muchas ganas. Se ha encogido mucho… Puigdemont ha encogido mucho y no van las cosas por ahí, parece ser, las personas no lo quieren y todo puede ser que esta cifra esté abultada. El problema está en quién da esta cifra, si la policía… o los organizadores…