LE PEN SORPRENDE PROPONIENDO UNA VUELTA ATRÁS CON LA SEMI-RESTAURACIÓN MONETARIA
La señora Le Pen era la enemiga pública número 1 del euro, y la enemiga pública número 1 de la Comunidad Económica Europea. Le Pen anuncia una moneda común europea para las empresas, y una nacional para los particulares. ¡Eso no lo había dicho nunca! Es decir, para comprar y vender utilizamos el euro, y después les dam
La señora Le Pen era la enemiga pública número 1 del euro, y la enemiga pública número 1 de la Comunidad Económica Europea. Le Pen anuncia una moneda común europea para las empresas, y una nacional para los particulares.
¡Eso no lo había dicho nunca! Es decir, para comprar y vender utilizamos el euro, y después les damos unos papelitos (que tendrán cambio a euros) que los llamaremos ‘francos’. Es decir, la candidata del Frente ha pactado con el derechista Dupont-Aignan (que es el supuesto primer ministro que va a utilizar) aplazar la salida de Francia de la zona euro si alcanza el Elíseo. Y… “que, bueno, hay que irlo viendo”, que “bueno, tenemos que ver”.
En fin, una cosa es lo que se dice, y otra cosa son las posibilidades que hay de ir en contra porque, evidentemente, todas las empresas francesas se resentirían si se sale de la zona euro. Es decir, la finalidad del euro no es que nosotros compremos y viajemos con una moneda única.
Nosotros recordamos cómo se hizo el experimento. Empezaron… Salían precisamente del aeropuerto de Barajas dos funcionarios de la Comunidad Económica Europea con un maletín. En ese maletín llevaban 1 millón de pesetas españolas, e iban a pasar por todos los países. Su única finalidad era ir al Banco Central de cada país, cambiar ese millón de pesetas: primero en francos franceses, después los francos los cambiarían a marcos alemanes… y así harían un recorrido por todos los lugares (liras italianas…) hasta volver a Madrid. Y lo que se vio fue que sin gastar nada de ese maletín, solo en el cambio, salieron con un millón de pesetas y llegaron con 800.000. Es decir, 200.000 pesetas se perdían en los intercambios, en las comisiones… y entonces no era viable. Había que buscar una forma porque lo que querían crear no era la libre circulación de ciudadanos, que fue muy posterior a la libre circulación de mercancías. No vayamos a olvidarnos. Esto no es la Unión Europea, esto es la Comunidad Económica Europea. ¡Es “puritita” economía! Y dentro de eso pues también hay una mercancía que son las personas, ¡no nos vamos a engañar en ese terreno!
Y ya vemos cómo la señora Le Pen empieza a… a ver que una cosa es lo que se puede decir, y después se puede sacar eso. Es decir, después podemos… Lo que en teoría iba a ser el euro: el euro no se iba a llamar euro. Lo que se iba a hacer es que todas las monedas se llamaran “euro-peseta”, “euro-marco”, “euro-lira”… y que se buscarían una serie de paridades. Al final, la señora Le Pen parece que está replanteando la restauración del franco pero solo para lo que es el consumo de particulares. A nivel de empresas estaría esa moneda europea, de alguna manera. Y que habría que empezar negociaciones, ir viendo cuestiones…
Parece que una cosa es lo que se dice en la campaña, y otra cosa lo que se va haciendo en un momento determinado.
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Philippe Ansel, economista en jefe de la Fundación Concorde, comenta de este modo las «consecuencias» de la «muerte del euro» proclamada por Le Pen: «Las proposiciones de doble moneda de la candidata de extrema derecha serían un desastre para los ahorradores. Quienes tengan dinero ahorrado verían sus haberes devaluados automáticamente. Por otra parte, todo el edificio europeo quedaría empantanado. ¿Qué haría Le Pen con el Banco central europeo? El proceso de negociaciones tendría otra consecuencia inmediata: los tipos de la deuda subirían automáticamente. Francia sería más pobre, con más deudas por pagar. Con un horizonte siempre más negro. Más deudas, menos ahorro y ahorros devaluados».