LENGUAS VIPERINAS EN LA ACADEMIA ESPAÑOLA… DE LA LENGUA
“Juan Luis Cebrián – el que fuera el director de “El País”- intensifica su campaña para dirigir la RAE (Real Academia de la Lengua Española) pero no amplía apoyos Dentro de un mes menos un día, el 13 de diciembre, la Real Academia Española (RAE) votará a su nuevo director en una ceremonia que parece ateniense de lo sim
“Juan Luis Cebrián –el que fuera el director de “El País”- intensifica su campaña para dirigir la RAE (Real Academia de la
Lengua Española) pero no amplía apoyos
Dentro de un mes menos un día, el 13 de diciembre, la Real Academia Española (RAE) votará a su nuevo director en una ceremonia que parece ateniense de lo simplísima que es su democracia: 46 electores, ninguna candidatura formal y una noche de encierro por delante hasta que salga un elegido.
"Bueno, no es para tanto: desde que soy académico, todas las elecciones han tenido un favorito claro que ha ganado. No ha habido nunca sorpresas ni dramas", cuenta un académico con más de dos décadas de antigüedad.
El problema es que la RAE no tiene ese favorito claro sino dos candidatos en competencia discretísima, pero enconada. Los nombres no son ningún secreto desde el día en el que Darío Villanueva, el director saliente, anunció precipitadamente que renunciaba a su reelección.
Juan Luis Cebrián, periodista, ex director de El País y ex presidente del Grupo Prisa, ha sido hasta ahora la liebre de la carrera. Su primera fortaleza, y debilidad, es que se ha presentado como el continuador del trabajo de Villanueva, que a su vez es uno de los promotores de su candidatura (según algunos académicos, porque aspira a mantener algún cargo en la institución). Cebrián es el hombre del aparato también para los enemigos del aparato, que los hay.”
Bueno, esto es un encaje de bolillos. Y lo sacamos porque estamos hablando de los académicos de la lengua, las personas que custodian, que guardan, que cuidan nuestro lenguaje: la palabra.
Y se presentan con agudas y enconadas vocales y consonantes, dispuestos a despedazarse para ver quién es el presidente.
¡Increíble!
Evidentemente España está atravesando un tiempo desolador, en todos los sentidos desolador. Y lo más grave es que no se ven salida y –al revés- las salidas que se ven pueden ser peores de lo que tenemos.