LOS CASTIGOS DE ISRAEL HACIA PALESTINOS VAN MÁS ALLÁ DEL OJO POR OJO
Nos duele esta noticia: identificaron –y no quieren devolver el cuerpo- a la persona que realizó ayer el atentado en Jerusalén (un camión que mató a cuatro soldados israelíes en Jerusalén Este). Pues bien, era un hombre que tenía sus papeles en regla en Israel. Estaba en territorios ocupados por israelíes (o desocupado
Nos duele esta noticia: identificaron –y no quieren devolver el cuerpo- a la persona que realizó ayer el atentado en Jerusalén (un camión que mató a cuatro soldados israelíes en Jerusalén Este).
Pues bien, era un hombre que tenía sus papeles en regla en Israel. Estaba en territorios ocupados por israelíes (o desocupados por palestinos, dependiendo desde qué punto de mira se vea).
El asunto está en que, rápidamente, el Consejo de Seguridad de Israel ha decidido derruir su casa y separar a todos los familiares. (Esta es una práctica habitual, dicho sea de paso: impedir el encuentro familiar). Y ya ha sido derruida la casa, con un bulldozer (del inglés ‘niveladora’) para que sirva de escarmiento a la población palestina. Esto más que de escarmiento sirve para generar más rencor; que venga una niveladora a derribar la casa… ¿No hay ya suficiente dolor con que ese hombre haya muerto? Ha producido muertos, por supuesto, pero ¿ahora tirarle la casa e impedir que la familia tenga una unión?...
En fin, los recursos de castigo –como ven- llegan hasta extremos inauditos. Se comenta por sí solo. No queremos añadir más.