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LOS GERIÁTRICOS EN ESPAÑA: DEPLORABLES

“La precariedad de los geriátricos: así murió congelada Isabel, con Alzheimer, tras huir por la puerta de la residencia”. “Con 85 años, Isabel se 'escapó' de su residencia de ancianos, en Las Rozas (Madrid), y tardaron dos horas en avisar a la familia. No era la primera vez que huía, pero sí la última: a la mañana sigu

“La precariedad de los geriátricos: así murió congelada Isabel, con Alzheimer, tras huir por la puerta de la residencia”.

ANCIANA3“Con 85 años, Isabel se 'escapó' de su residencia de ancianos, en Las Rozas (Madrid), y tardaron dos horas en avisar a la familia. No era la primera vez que huía, pero sí la última: a la mañana siguiente, apareció muerta entre unas zarzas. "El sistema es insostenible", coinciden familiares de residentes y dueños de residencias.

La 'culpa', por así decirlo -figuradamente-, la tuvo un mensajero de MRW. Que aquel 18 de enero de 2019, jueves, gélido jueves, se presentó a mediodía en la residencia Montesalud de Las Rozas, con un paquete bajo el brazo. Lo que sucedió a continuación no hay que imaginarlo, porque lo registraron las cámaras del lugar. El motorista entró en el hall. La puerta se quedó lamentablemente abierta. Y lenta, casi dulcemente, como sin querer, Isabel Martínez, que pasaba por allí aunque no podía estar en ese lugar según su familia, cruzó el umbral.58

Tenía 85 años, Alzheimer y, según admitió después la propia dirección de la residencia, tendencia a escaparse. Eran las 12.38 horas. Nadie la vio. Hasta las 16.00 no se avisó a la Policía Local. «A la hora de comer nos avisaron», cuenta Isabel, su hija. «Nos dijeron: 'No os asustéis, no pasa nada. Sólo que no la encontramos, pensamos que se ha escapado'».

A las 10.30 del día siguiente, el cuerpo de Isabel madre apareció entre unas zarzas. A un par de kilómetros de la residencia. Con heridas en la cara. Sin vida, con síntomas de congelación.

España permite un ratio de 0,47 trabajadores por residente, muy bajo. Los sueldos son bajísimos y la rotación enorme: los trabajadores no aguantan mucho en un sitio. En Francia, por ejemplo, es un 0,61. Además, el Estado se ha desentendido del problema: el 73% de las plazas son privadas y los políticos sólo quieren beneficiar a la iniciativa privada, que el negocio sea bueno».

 ancianaEn España hay ahora mismo 8.900.000 mayores de 65 años. Se calcula que en 2040 la cifra ascenderá a 14 millones. «Pero todo son estrecheces», abunda Vázquez. «El Estado tiene la obligación de disponer, según la OMS, un 5% de plazas para sus mayores de 65. Tendría que haber 450.000 plazas, pero hay 370.000. Hay que cuidar a los mayores como si fueran, al final, nuestros hijos. Ellos lo han dado todo por nosotros».

Internándose en la oscuridad del Alzheimer, Isabel pasó rápidamente «de anciana a niña, porque al final era como una niña», narra su hija. «De hecho, tuvimos que incapacitarla cuando empezó con el Alzheimer. El juez, que no se lo creía, nos pidió que la lleváramos allí. En cuanto la escuchó decir dos frases, dijo: 'Esta mujer está para incapacitar, desde luego'».

El director de la residencia ha admitido a la Policía que Isabel había salido más de una vez, que ya se les había escapado antes. 

Residencia significaba dinero, y ahí el panorama no era sencillo. Isabel hija, 55 años, limpia casas por horas. Su hermano tiene a su suegra también con Alzheimer. Su hijo, de 23, está en paro. «Por suerte, ella tenía una buena pensión, de 1.090 euros, pero no pudimos acceder a una ayuda pública porque para eso tenía que empadronarme yo en su casa, y era un lío hacerlo».ANCIANA2

Tras incapacitarla, Isabel hija encontró la residencia Montesalud, en Las Rozas. «Me pareció un sitio estupendo, me gustó. La llevamos y nos daba miedo que no se adaptara, que se enfadara con ellos... Pero no, nos decían que estaba muy tranquila, muy bien», recuerda, y repasa episodios de esos 10 meses que su madre pasó en la residencia. «Es verdad que estaba tranquila. Bajaba a comer, subía, echaba el rato con amigas. El Alzheimer iba poco a poco avanzando. Me decía que ella trabajaba en un hotel, porque le gustaba pensar que la residencia era un hotel. Le gustaba doblar la ropa una y otra vez... La dejaban ir por las habitaciones cogiendo como collares de plástico que tenían, y cosas así».

La historia de Isabel Martínez recuerda a una de las más lamentables noticias de los últimos meses vinculadas a geriátricos: los vídeos que grabó Francisco Polonio de trabajadores de la residencia Los Nogales, en Hortaleza (Madrid), maltratando a su madre, de 83 años, aparentemente por deporte. Polonio, cuyo caso se instruye actualmente en un juzgado madrileño, califica la actual situación con rabia indisimulada: «A los ancianos los atan, se orinan encima, se infectan y se mueren. Eso es lo que encuentras en las residencias. Les dan comida de desecho, los aparcan y si acaso les torturan. Es un negocio redondo, de los mejores que hay. Comen basura, y la basura no cuesta nada. Unos meses antes de la muerte de mi madre, más de 100 familiares de residentes nos quejamos a la dirección de la suciedad y los malos tratos. No hicieron nada Por eso lo grabé».

ancianaContinúa Polonio: «El fin de las residencias no es cuidar a los ancianos, porque cuatro trabajadores no pueden cuidar a 55 ancianos. Si yo tardaba dos horas en dar de comer a mi madre en casa, y ellos tardan media en dar de comer a 55 personas, pues ahí lo tienes: es imposible. No quieren cuidarles, pero aunque quisieran no pueden, no son gente suficiente».

Montesalud, donde murió Isabel, contaba el día de los hechos con 32 trabajadores en turno de mañana y 19 en turno de tarde para 150 residentes. "Y seguro que ahí meten cocineros, jardineros, vigilantes...", tercia Miguel Vázquez, de Pladigmare.

Al sector público le cuesta la plaza 80 euros si la gestiona directamente, y nos paga 50 euros si la gestionamos los privados.