LOS LIOS QUE LE ESTÁN DANDO LAS FALDAS A NUESTRO EX-REY
“Corinna le amarga el turrón al Rey Juan Carlos” “Que sus letrados le sitúen en el epicentro de la institución irrita a Moncloa y a Zarzuela, donde intentan desvincularlo al máximo de la Corona. La misma mujer por la que Juan Carlos I, siendo todavía Jefe del Estado, estuvo a punto de echar un pulso -que perdió- al Est
“Corinna le amarga el turrón al Rey Juan Carlos”
“Que sus letrados le sitúen en el epicentro de la institución irrita a Moncloa y a Zarzuela, donde intentan desvincularlo al máximo de la Corona.
La misma mujer por la que Juan Carlos I, siendo todavía Jefe del Estado, estuvo a punto de echar un pulso -que perdió- al Estado con su empeño en divorciarse de la Reina Sofía, se ha acabado convirtiendo en su peor enemiga. Y es que muchas de las cuitas que hoy padece el Emérito son consecuencia de la venganza en frío que se está sirviendoCorinna Larsen, en parte como estrategia bien calculada por ella para tratar de salir bien parada de su propio laberinto judicial.
Poco podía imaginar Don Juan Carlos que la ex princesa también le iba a amargar el turrón. Porque después de llevar semanas pisando el acelerador en su empeño de disfrutar estas navidades en España, el escándalo que ha suscitado esta semana la vista en un tribunal de Londres donde se dirime la demanda que interpuso la rubia empresaria contra él por supuesto acoso continuado, habría terminado de arruinar tal posibilidad.
El malestar tanto en Zarzuela como en Moncloa es creciente. El Gobierno se niega a comentar en público esta posibilidad que tanto le desagrada. El Emérito sabe que poner ahora mismo los pies en nuestro país sería interpretado como un desafío a su propio hijo, quien se encuentra en una situación más que complicada. De modo que las fuentes consultadas por LOC creen que Don Juan Carlos volverá a comerse los polvorones en Abu Dabi, si bien es cierto que nadie sabe a ciencia cierta qué acabará ocurriendo porque no cesa de repetir a sus más allegados que es víctima de una injusticia -es lo que dice desde su expatriación a Emiratos en agosto del año pasado- que considera que ya ha durado demasiado.
Corinna interpuso su demanda en verano y en los últimos años ha aireado todo lo aireable -incluidas varias entrevistas- su relato sobre los duros años de acoso y espionaje que habría sufrido tras la ruptura sentimental con Juan Carlos I, de los que les responsabiliza a él y a los servicios de inteligencia españoles -exige por ello ante la Justicia británica una indemnización bien cuantiosa y una orden de alejamiento para el Emérito-. De modo que el turbio asunto hasta cierto punto ya parecía amortizado para la opinión pública. Pero de pronto ha adquirido una nueva dimensión con incómodas implicaciones político-institucionales que molestan tanto a la Casa del Rey como al Gobierno.
Y es que la estrategia de defensa seguida por los abogados de Don Juan Carlos viene a arruinar la seguida desde 2020 por Moncloa y Zarzuela para establecer un cordón sanitario entre Felipe VI y su padre. Aquí se intenta subrayar que, aunque Don Juan Carlos siga perteneciendo a la Familia Real y merezca el trato y la dignidad que le corresponden como ex jefe de Estado -de ahí por ejemplo que con toda lógica el Gobierno siga haciéndose cargo del dispositivo de seguridad en Emiratos Árabes-, está totalmente desvinculado de la Casa de Su Majestad, hasta el punto de que en 2019 se puso fin a cualquier actividad institucional por su
parte y desde marzo de 2020 no percibe ninguna asignación oficial de Zarzuela. En cambio, los letrados del Emérito han hecho ante el juez británico una interpretación muy alambicada -y embarazosa- sobre el estatus que éste mantendría en la actualidad, manteniéndole en el epicentro de la institución para reivindicar su inmunidad y la imposibilidad de ser juzgado en un tribunal fuera de España. No les ha bastado con reclamar que, desde 2014, por su dignidad como antiguo soberano, mantiene el título de rey y está aforado ante nuestro Tribunal Supremo, tal como aprobaron las Cortes en la enmienda de una ley orgánica tramitada a toda prisa tras la abdicación.
El episodio londinense se produce en la antesala de las Navidades más embarazosas para nuestra Familia Real. Algo a lo que también contribuyen unos usos y costumbres tan distintos de los de la mayoría de las dinastías de nuestro entorno.
https://www.elmundo.es/loc/casa-real/2021/12/10/61b3432bfdddff78098b4587.html