LULA, UN POLITICO CON UNA MÍNIMA SENSIBILIDAD
Y nos preguntábamos si tenía algo sensible el señor Maduro y decíamos que íbamos a hablar de una persona que sí creo que tiene sensibilidad: Lula Da Silva “Podré seguir preso 100 años, pero no cambiaré mi dignidad por mi libertad” El expresidente brasileño afirma en una entrevista desde la cárcel que el país está gober
Y nos preguntábamos si tenía algo sensible el señor Maduro y decíamos que íbamos a hablar de una persona que sí creo que tiene sensibilidad: Lula Da Silva
“Podré seguir preso 100 años, pero no cambiaré mi dignidad por mi libertad”
El expresidente brasileño afirma en una entrevista desde la cárcel que el país está gobernado por “una pandilla de locos” y que está decidido a probar su inocencia
Se le ve fuerte.
Decidido a cambiar su destino. La idea de que la cárcel, con el tiempo, iba a debilitar a Luiz Inácio Lula de Silva no corresponde a la realidad. “Estoy obsesionado con desenmascarar a Sérgio Moro [el juez de primera instancia que lo condenó y, ahora, ministro de Justicia del presidente Jair Bolsonaro] y sus amigos, y de desenmascarar a aquellos que me condenaron; podré seguir preso 100 años, pero no cambiaré mi dignidad por mi libertad”, avisa el expresidente de Brasil (Caetés, 1945), preso desde
abril de 2018 en Curitiba.
El líder del Partido de los Trabajadores rompe su silencio en una entrevista de dos horas en la cárcel con EL PAÍS y el diario Folha de São Paulo”.
Pues ahí está, este hombre tiene una dignidad y una sensibilidad X . No vamos a decir si es inocente o culpable. En cualquier caso las causas de culpabilidad que se le achacan no son para 12 años ni muchísimo menos -hasta tal punto que le han reducido una a 9 años, que tampoco ha sido mucha reducción- comparados con los desfalcos que ha habido en Brasil y los que habrá a partir de Bolsonaro. Insisto que nos somos quienes para juzgarlo. Pero sí este señor ha demostrado -a lo largo de su carrera presidencial y del partido de los trabajadores- que puso al más alto nivel, como país emergente a su país –Brasil-
Y luego fue bajando con su sucesora, cuando él dejó la presidencia –Dilma Rouseff- y le jugaron la jugada para echarla. Y la consiguieron echar, como se la jugaron a otro que hay por aquí, un tal Mariano.
Es fácil que ente los políticos se las jueguen, pero luego hay que ver si realmente esa jugada es la más adecuada o no. Y si las personas están sensibilizadas a ello.
A mí la frase de Lula parece de sensibilidad: No cambiare mi dignidad por mi libertad.