MADURO SUSPENDE ‘SINE DIE’ LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES DEL PAÍS
La situación de Venezuela está preocupante. Ya se había anunciado hace dos días un nuevo ‘Decreto de Estado de Excepción Constitucional y de Emergencia Económica’ por 60 días más, y hoy el presidente ha declarado el estado de excepción “indefinido”. El señor Maduro ha anunciado una serie de maniobras para demostrar mús
La situación de Venezuela está preocupante. Ya se había anunciado hace dos días un nuevo ‘Decreto de Estado de Excepción Constitucional y de Emergencia Económica’ por 60 días más, y hoy el presidente ha declarado el estado de excepción “indefinido”.
El señor Maduro ha anunciado una serie de maniobras para demostrar músculo, las cuales ha justificado mezclando razones económicas (dice que se ha visto obligado a ponerse al frente de la situación porque "hay desatada una guerra económica contra Venezuela que está dejando desabastecido al país") y razones de seguridad (por un supuesto “plan orquestado para invadir Venezuela por parte de ejércitos de otras naciones, y derrocar a su Gobierno”, en el cual, evidentemente, las tres capitales más malas del planeta a este respecto son Washington, Bogotá y Madrid).
En este nuevo paso dado por Nicolás Maduro hay una serie de cosas muy significativas:
El decreto permite al Estado comprar sin control del Parlamento. Aunque antes también podía hacerlo, con este estado de excepción podrá intervenir las empresas que están fuera de actividad por falta de recursos económicos (dólares) para comprar las materias primas en el exterior. Este es el caso, por ejemplo, de las plantas de la empresa Grupo Polar (la principal productora de alimentos y bebidas del país).- Así mismo, con este decreto Maduro ha anunciado el inicio de ejercicios militares de la Fuerza Armada venezolana (FANB) para "prepararse para cualquier escenario”.
- El decreto también otorga a la Fuerza Armada el papel de vigilancia en la distribución de alimentos, con la colaboración de los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), grupos sociales ligados al Gobierno.
Pero lo más significativo es el ‘golpe’ que que se está dando a aquello en lo que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) tenía más esperanzas: el referendo revocatorio sobre Maduro (y para el cual se habían conseguido casi dos millones de firmas).
Con respecto a esto último hay que decir que, por un lado, el proceso del referendo ya estaba muy enlentecido ya que la rectora del Consejo Nacional Supremo Electoral (CNE) –controlado por el chavismo-, Socorro Hernández, anunció que a partir del 18 de mayo se iniciaría la digitalización de los datos para, posteriormente, realizar la auditoría de las planillas presentadas con las firmas, para posteriormente admitirlas si hubiera lugar y, por último, pronunciarse a favor o en contra del referendo según se alcanzara el mínimo de firmas exigidas).
A ese enlentecimiento del proceso se le añade el hecho de que el vicepresidente de Venezuela, Aristóbulo Istúriz, ahora dice que descarta un referendo revocatorio contra el presidente porque no se cumplieron los plazos y se cometió fraude: “Ellos saben que aquí no va a haber referéndum. Están convencidos. Están haciendo pantalla. Primero porque lo hicieron tarde, segundo porque lo hicieron mal, tercero porque metieron fraude”. Es más, horas antes de este comentario, el diputado oficialista Diosdado Cabello (anterior Presidente del Parlamento) había denunciado la intención desestabilizadora de la oposición con el objetivo de ejecutar un golpe de estado contra Maduro. Argumenta esto diciendo que "la oposición es consciente de que no es posible que este año se cumplan los 243 días necesarios para que se lleve a cabo el referendo revocatorio. Ellos esperaron para pedirlo o iniciar el proceso a cuando los tiempos ya no les daban”, y añade “por ello, de concretarse el referendo sería el próximo año y sería inoficioso porque se tendría que dejar encargado del Gobierno al vicepresidente de la República, con lo cual, nada cambiaría”. Es más, Cabello argumentó que “la victoria en las pasadas elecciones de diciembre no demuestra un apoyo popular contundente”… (Pues ya nos dirá, ¡sacaron la mayoría absoluta en la Asamblea!, si eso no es un apoyo popular. Han pasado por muchas elecciones en las que han perdido pero otras muchas en las que han ganado, por lo tanto, señor Diosdado, ¡hágaselo mirar!).
Pues bien, a todo lo anterior, ahora hay que añadir que este nuevo decreto impide a la Asamblea Nacional destituir a altos cargos mediante votos de censura.
Ante el nuevo cariz que han tomado las cosas, la oposición ha convocado una manifestación este miércoles. La situación se está caldeando. Hablando con personas residentes en Venezuela, nos han dicho que les da la sensación de que las autoridades quieren que la situación se caldee mucho más (que haya más asaltos a centros de alimentación y más revueltas). La población no se entera de lo que está pasando realmente puesto que está prohibido publicar datos en los medios informativos, pero la carencia de abastecimiento es inmensa.
EE.UU. está preocupado también. El pasado miércoles el vicepresidente Joe Biden pronunció las acusaciones más duras que el Gobierno de Obama ha realizado hasta la fecha contra el régimen venezolano diciendo que “cree que Maduro será relevado antes de que acabe su mandato”. Washington baraja la posibilidad de que sea sustituido por otros miembros del chavismo antes de que estalle una crisis humanitaria o una guerra civil.
Todo el mundo está pendiente de Venezuela. Esperemos que la situación no rompa para buscar una salida, sino que alguien sensato le indique a Maduro que lo mejor que puede hacer es dimitir y marcharse, buscando vías para unas nuevas elecciones.