MANIPULACIONES DE LA PODEROSÍSIMA INDUSTRIA AZUCARERA
La industria del azúcar manipula la ciencia. Sí, señores. Ésta industria –poderosísima- subvencionó trabajos para comprobar que el azúcar (el azúcar manipulado, manejado, industrializado) no presentaba problemas de salud. (Lo mismo que hizo en su tiempo el tabaco:subvencionó a científicos para que demostraran que el ta
La industria del azúcar manipula la ciencia. Sí, señores.
Ésta industria –poderosísima- subvencionó trabajos para comprobar que el azúcar (el azúcar manipulado, manejado, industrializado) no presentaba problemas de salud. (Lo mismo que hizo en su tiempo el tabaco:subvencionó a científicos para que demostraran que el tabaco no era perjudicial para la salud. Hasta que llegó un momento en que ya no pudo parar la corriente, por la avalancha de trabajos que demostraban que sí era perjudicial para la salud).
Pues aquí ha pasado algo parecido. Subvencionaron trabajos, y los investigadores (afortunadamente honestos la mayoría de ellos) empezaron a demostrar que la ingesta de azúcar refinado y de productos azucarados hacía daño al sistema cardiáco, aumentaba el colesterol, y activaba ciertas neoformaciones (o tumores) de vejiga. Además de la obesidad, el síndrome metabólico, diabetes… (Cosas “menores”).
Entonces, cuando vieron que los trabajos iban por ahí, quitaron las subvenciones, y les retiraron –así porque sí- todos los computadores y bases de datos a los investigadores, porque no querían que, de ninguna manera, salieran a la luz datos que comprometían a la industria azucarera.
Claro, la industria azucarera mueve cientos de miles, de miles, de cientos de millones de euros. Fíjense ustedes la cantidad de azúcar industrial que se maneja como conservante, por ejemplo. La cantidad de productos que están conservados, entre otras cosas, con azúcar, sal y otros componentes, pero… con azúcar. Ya no es cuestión de que no tomemos azúcar refinado, que eso es bastante fácil: no quiero azúcar refinado; quiero azúcar de caña… ¡Bueno! ¡Vale! Pero… ¿de lo demás?... Embutidos, por ejemplo (están conservados, entre otras cosas, con azúcar). El azúcar refinado -y el refinamiento de los azúcares- tiene un componente que se emplea en todo tipo de industria alimentaria para que nos lo tomemos sí, o sí. ¡Y no vamos a notar que están dulces, claro!
¡Ahí está! La industria azucarera, que empezó en 1970 a financiar, pero dejó de hacerlo. Pepsi-Cola, por ejemplo, fue uno de los que dejó de financiar, al ver que las bebidas azucaradas… Ellos querían mantener que no producían problemas pero… ¡Claro!, tuvieron que reconocer que es una bebida peligrosa bebida habitualmente como refresco (porque la ingesta de hidratos de carbono refinados es excesivamente peligrosa para la salud).