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MILAGRO DE CONVIVENCIA EN UNA CARCEL DEL SALVADOR

“La cárcel de los milagros de El Salvador 1.600 peligrosos pandilleros de bandas rivales se convierten al cristianismo en una prisión, donde predican el amor al prójimo Son las nueve de la mañana y algunos de los presos más violentos y sanguinarios de El Salvador cantan, alaban e invocan estruendosamente a Cristo mient

“La cárcel de los milagros de El Salvador

20190201 carcel1.600 peligrosos pandilleros de bandas rivales se convierten al cristianismo en una prisión, donde predican el amor al prójimo

Son las nueve de la mañana y algunos de los presos más violentos y sanguinarios de El Salvador cantan, alaban e invocan estruendosamente a Cristo mientras leen la Biblia en el patio de la cárcel. El calor de la uralita convierte el lugar en un segundo infierno. Cientos de hombres, tatuados hasta las cejas, éstas incluidas, llevan así dos horas. Sin parar.

Están entregados a Cristo y lo demuestran con saltos, llantos, golpes de pecho, invocaciones al cielo y música, mucha música. Al menos cinco trompetas, dos guitarras, tres panderetas y una batería para celebrar a Jehová. Unas veces al amanecer; otras, durante toda la noche.

Es lunes, 28 de enero, y en el patio del centro penitenciario San Francisco Gotera, en el departamento salvadoreño de 20190201 carcel 2Morazán, emerge un poderoso rugido masculino que entona versículos de los Corintios. "Me gozaré, me gozaré, me gozaré, Jehová se ha llevado todo mi dolor porque me ha hecho libre...".

El pastor que toma la palabra tiene un enorme 18 tatuado en la cara. Es un símbolo de la pandilla a la que, en otro tiempo, juró lealtad eterna. Tiene otro más en la nuca. Estos son los que se aprecian a simple vista en un lienzo que incluye una decena de números, calaveras, frases y demonios que recuerdan su pasado. Frente a él hay más de 1.600 pandilleros, en una cárcel diseñada para 200, condenados por crímenes que incluyen asesinatos, extorsión o violación.

El ejército de jóvenes entregados a Cristo escucha y muestra sin pudor los tatuajes y las heridas de una guerra que los capturó desde la infancia entre la Mara Salvatrucha (MS-13), 18-Sureños y 18-Revolucionarios.

20190201 carcel 3A un lado del altar hay un joven con un balazo en la cara, dos filas más atrás otro sin oreja y a la derecha otro con la mano cercenada, que eleva el muñón al cielo con los ojos cerrados. En una de las primeras filas, Óscar Vladimir Martínez, palabrero de la 18 y con seis balazos en el abdomen, canta entusiasmado. La última bala la recibió cuando la policía ya lo había detenido y estaba esposado en el suelo.

En un país de menos de siete millones de habitantes, las pandillas forman un ejército de 64.000 hombres que siembran el terror - ¿de qué valió la guerra del Salvador?- en los barrios y colonias donde ejercen un implacable control del territorio. Con más de 50 homicidios por cada 100.000 habitantes, el país centroamericano es el segundo más violento de América Latina después de Venezuela, según InSight Crime, una organización que estudia la violencia en la región más peligrosa del mundo.

En las prisiones de El Salvador hay 42.000 presos en cárceles como la de Gotera donde el hacinamiento supera el 800%, 20190201 carcel 4según cifras oficiales.

La tranquilidad llegó a esta prisión gracias a la Biblia y a los pastores, que han conseguido varios milagros: no hay violencia, todo está perfectamente limpio y ordenado a pesar de la masificación, los presos se tratan con respeto. Y se ha logrado algo que parecía impensable antes de caer del caballo de la conversión: conviven, en el mismo lugar, pandillas diferentes. Algo que dentro se ve con cierta normalidad, pero no fuera.

Impresionante, en las fotos vemos cómo están hacinados, no caben. El sitio es para 200 y hay 1800…

Ahí está un milagro, casi.