MUERE LA BEBÉ ARROJADA POR LA VENTANA POR UN ‘BESTIA’ (CON PERDÓN DE LOS ANIMALES)
Hace cuatro días un individuo (no le podemos decir ‘señor’) lanzó por la ventana de un primer piso de una vivienda a una niña de 17 meses cuando fue sorprendido por la madre de la criatura abusando sexualmente de ella. Este individuo, D.G., tiene 30 años y es profesor de saxofón en distintos conservatorios de música de
Hace cuatro días un individuo (no le podemos decir ‘señor’) lanzó por la ventana de un primer piso de una vivienda a una niña de 17 meses cuando fue sorprendido por la madre de la criatura abusando sexualmente de ella. Este individuo, D.G., tiene 30 años y es profesor de saxofón en distintos conservatorios de música de la ciudad de Vitoria (País Vasco), donde ocurrieron los hechos.
En su momento no hablamos de este suceso, y nos pareció un nuevo y triste caso de violencia de género, pero… no es así. La investigación está bajo secreto de sumario, pero la información que se ha ido conociendo a través de fuentes policiales aleja cada vez más la hipótesis de que se trate de un caso de violencia machista, si no que se trata de un caso de abusos.
La madre declaró ante la Ertzaintza que conoció a ese ‘individuo’ la misma noche del suceso. Según su versión, a eso de las tres y media de la madrugada se despertó y comprobó que no estaban en la habitación ni el hombre ni la niña. Los encontró en otra dependencia y vio que él estaba practicándole tocamientos de tipo sexual. La discusión comenzó cuando ella intentó recuperar al bebé. El hombre enfurecido lanzó a la niña contra la ventana, que estaba cerrada, y -con qué fuerza lo haría- que rompió el cristal, y la niña cayó a la calle. Después intentó lo mismo con la madre.
La niña permanecía desde entonces en la Unidad Pediátrica de Cuidados Intensivos del Hospital de Cruces, en estado grave con un traumatismo craneoencefálico y politraumatismos por la caída. Tristemente ha fallecido.
La madre, que también sufrió cortes y múltiples traumatismos, continúa ingresada en el mismo hospital.
Una violencia de tal envergadura nos obnubila. ¿Qué pasó por la cabeza de este 'hombre' –este individuo es un hombre- para hacer tal barbaridad?... Se nos hiela casi el corazón. Seguimos en apnea, y así están en Vitoria: con el alma suspendida, porque esto es de otra dimensión (aunque cada vez se nos presentan más situaciones de este tipo).